porque los misteriosos caminos de la evolución tienen sus causas, consecuencias y víctimas

11.8.16

¿El himen es un sello de calidad?

En la escuela, en la familia, en las películas, en muchos lugares nos dijeron que durante la primera relación sexual de una mujer se rompe el himen. Como si se tratara de un sello de garantía biológico, nos han hecho creer que el himen puede servir para comprobar si una dama sigue o no siendo virgen. ¿Adivinen qué? Todo esto es mentira.

El himen es una membrana elástica con la que nacemos las mujeres. Contrario a la creencia popular, no cubre a la vagina, sino que en la gran mayoría de los casos, la rodea. En las recién nacidas el himen es grueso, pero conforme pasa el tiempo va desgastándose. Esto ocurre naturalmente porque las mujeres caminamos, hacemos ejercicio, nos autoexploramos, andamos en bicicleta, bailamos y muchas otras actividades que involucra el vivir. Al llegar a la adolescencia, el himen ya está lo suficientemente delgado y agujereado, de manera que es prácticamente imposible saber si una mujer es virgen o no a partir de la condición de su himen. Las relaciones sexuales no cambian la condición de éste. Lo que es más: el himen en general no causa ninguna molestia al tener la primera (o la segunda o la milésima) relación sexual.

¿Y entonces por qué duele? En un muy pequeño porcentaje (0.5%) de las mujeres el himen es lo suficientemente grueso y cubre a la vagina como para que no pueda ser penetrado, e incluso puede ocasionar problemas durante la menstruación; en estos casos debe ser operado. En todo el resto de las mujeres el himen no es lo que molesta durante la relación sexual, así sea la primera. Como tragedia griega, el dolor es una profecía que se cumple a si misma.

Muchas mujeres hemos sido educadas en esta mitología del dolor de la primera relación sexual y el rompimiento del himen. Eso, psicológicamente, nos pone nerviosas, ansiosas, incómodas, sin la relajación suficiente como para disfrutar del momento. Eso contribuye a que no haya una buena lubricación y que por lo tanto duela. No es el himen lo que duele, pues como ya dijimos, en general no le pasa ningún daño durante las relaciones sexuales, ni siquiera ninguna modificación. A menos que exista una condición médica, ninguna primera relación sexual tendría por qué doler y no ser placentera.

¿Y entonces la famosa mancha en las sábanas para probar la virginidad? Parece ser que ha sido una estrategia de sobrevivencia femenina en un mundo que ve a sus vaginas como sello de calidad, y a sus virginidades como la calidad misma: en varias culturas se sabe que las madres aconsejaban a sus hijas hacerse pequeñas cortadas en la entrepierna al preparase para su noche de bodas.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/el-himen-es-un-sello-de-calidad/

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