porque los misteriosos caminos de la evolución tienen sus causas, consecuencias y víctimas

11.8.16

El paraíso de flojera panda

Los videos de pandas casi superan a los de gatitos en ternura. Vemos a estos animales pachones, con manchas que parecen ojos grandes y tiernos, moviéndose torpemente: juegan entre ellos y se caen; juegan solos y se caen; juegan con humanos y se caen. Pareciera que su anatomía está hecha para rodar y que por más que intenten, así como tú en lunes para ir a la chamba, no pueden dejar de ser flojos. La diferencia es que los pandas tienen un muy buen pretexto para su naturaleza perezosa.

Evolutivamente los pandas son carnívoros. Sin embargo, su dieta consiste casi exclusivamente de bambú. Mucho bambú. Debido a que su sistema digestivo no está adaptado a una dieta herbívora, estos animales pueden comer hasta 18 kilos diarios de bambú. Necesitan esa cantidad porque no puede digerir bien las plantas y asimilar todos sus nutrientes. A pesar de esa cantidad de materia vegetal que se comen, siguen sin obtener suficiente energía como para ser más activos.

La cantidad de energía que usan diario es menos de la mitad de la que usa un humano del mismo peso.Es tan poquita la energía que usa un panda, que un humano en reposo todo el día estaría utilizando la misma energía que el panda más activo en la naturaleza. Esto ha llevado a que evolucionen diferentes estrategias para hacer de sus vidas un paraíso de la flojera.

En primer lugar, varios de los órganos que utilizan grandes cantidades de energía se han reducido de tamaño, como el cerebro, los riñones y el hígado. Tienen también mutaciones en genes que regulan a dos hormonas de la tiroides. Esto hace que se produzcan niveles de hormonas más bajos que los de un oso negro al hibernar, reduciendo considerablemente su metabolismo.

Finalmente, los pandas también han modificado su comportamiento. Se mueven muy muy poco, y cuando lo hacen es casi siempre para comer bambú que está cerca de ellos. Al ver videos de pandasnos burlamos de sus lentos movimientos, pero ¿quién tiene que levantarse temprano, tomar el metro, correr de la fotocopiadora al escritorio y buscar dónde comer rico en kilómetros a la redonda, para terminar cansado viendo la tele? Los pandas, no.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/%3Fp%3D235

La complejidad de una copa de champagne

Se descorcha violenta pero alegremente la botella y se sirven las copas largas. En éstas, de abajo hacia arriba, vemos cadenas de burbujas que comienzan su viaje hacia el exterior, chasqueando sutilmente con el sonido característico de la efervescencia. Al acercar la copa a nuestros labios lo primero que notamos es ese mensaje que cargan las burbujas: el olor de lo que probaremos. Al tocar el líquido sentimos en nuestros labios el suave cosquilleo de estas al tronar. Finalmente la champagne llega al interior de nuestras bocas y podemos saborearla. Esta bebida festiva encanta en los cinco sentidos, y sus características burbujitas cargan con esta responsabilidad.

Las burbujas de cualquier bebida efervescente, como los vinos espumosos y los refrescos, están hechas de dióxido de carbono. En las bebidas alcohólicas este gas es un subproducto de su fermentación, que cuando las botellas están cerradas se encuentra disuelto en el líquido. En el momento del descorche,cambia la presión al interior de la botella lo que provoca que el dióxido de carbono se transforme en las burbujas de tu copa.

El champagne es caracterizado por sus burbujas pues tienen algunas propiedades especiales. La velocidad a la que viajan hacia la superficie es de 30 cm por segundo, y aproximadamente cada segundo se forman 30 burbujas (en una cerveza se forman únicamente 10 en este mismo lapso de tiempo). No existe ninguna relación con la cantidad de burbujas y la calidad del champagne, pero el espectáculo visual ha fomentado esta creencia.

Al llegar a la superficie del líquido, se acomodan en una especie de collar de perlas alrededor de la copa y estallan gracias a que la presión del dióxido de carbono que las forma es mayor a la tensión superficial del líquido, es decir, se llenan demasiado de gas. La energía que liberan al estallar crea ondas de choque auditivas que nos emociona escuchar y que nos acarician la piel. En una copa de champagne pueden haberse creado hasta dos millones de burbujas que no sólo forman una sinfonía auditiva, táctil y ocular, sino también aromática.

Al tronar, las burbujas de champagne desprenden moléculas de olores que nos preparan para su sabor.Sobre el olfato y el gusto creo que lo mejor será que te sirvas una copa recordando las palabras de Dom Perignon al probar su primera: “vengan rápido, estoy bebiendo estrellas”.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/lo-que-pasa-fisicamente-cuando-el-corazon-deja-de-latir/

Se encontró al espíritu navideño: está escondido en tu cerebro

A lo largo de nuestra vida hemos visto cómo a muchos, nosotros probablemente incluidos, el espíritu navideño ha ido en declive: los villancicos que de niños cantábamos a gritos ahora se revelan como una tortura, la cena navideña es motivo de ansiedad y lo único bueno de estas fechas es, si acaso, el aguinaldo. ¿Cómo ayudar a estas personas?

Unos investigadores de la Universidad de Copenhague se dispusieron a detectar y localizar el espíritu navideño en el cerebro. Lo hicieron sobre todo para demostrar que la ciencia no carece de éste ni tampoco de autoburla, pero también porque sus resultados podrían contribuir a saber qué pasa neuronalmente durante las tradiciones culturales y por qué se experimentan tan diferente incluso en una misma persona en diferentes etapas de su vida.

Eligieron a 10 participantes que tradicionalmente celebran navidad, y 10 participantes que nunca lo han hecho. Con escaneos del cerebro observaron qué áreas del cerebro se activaban en todos ellos al ver imágenes con simbología navideña intercaladas con imágenes parecidas pero con nada que ver con la navidad.

Todos los participantes tuvieron mayor actividad en zonas del cerebro relativas al procesamiento de imágenes, pero hubo diferencias entre los dos grupos. Para el grupo navideño se activaron además áreas del cerebro que han sido relacionadas con la espiritualidad y que se cree están involucradas en la sensación de trascendencia, es decir sentir conexión o harmonía con lo que nos rodea. También en estas personas se activaron áreas que tienen que ver con las emociones y el reconocimiento de expresiones faciales.

¿Será que esto es “el espíritu navideño”? ¿Zonas del cerebro que se activan con imágenes? Este tipo de estudios sobreestima la importancia de la actividad cerebral localizada en un afán de señalar emociones complejas en el cerebro, y una de las críticas más fuertes a este tipo de estudios es que al hacerlo contribuye muy poco a que entendamos realmente estas emociones. Puede que estas críticas tengan razón, aunque puede también que sean el Grinch y sus colaboradores.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/se-encontro-al-espiritu-navideno-esta-escondido-en-tu-cerebro/

Las drogas alucinógenas y sus beneficios terapéuticos

En el mundo hay muchísima información, demasiada. Si procesáramos toda y la incorporáramos a lo que percibimos, sería difícil ser funcionales. El tálamo y otras estructuras cerebrales se encargan de evaluar, cual cadenero de antro, qué información entrará en el antro de nuestra consciencia y cuál no. Durante nuestra vida este cadenero se va entrenando en sus criterios: deja pasar más a aquella información que nos es común, a la que estamos más acostumbrados en lo cotidiano de nuestras vidas a ver, escuchar, sentir, etc. Pero solo porque percibamos con mayor frecuencia ciertas cosas, no quiere decir que no tengamos la capacidad de percibir más.

Los alucinógenos como el LSD y la pscilocibina (el compuesto activo de los “hongos mágicos”) afectan nuestra percepción. Típicamente pensamos en un viaje de estas drogas como una pérdida de conciencia sicodélica, apta principalmente para hippies de cualquier época. Sin embargo, estas sustancias tienen un gran potencial terapéutico para desórdenes mentales.

No se sabe exactamente cómo es el mecanismo con el que actúan estas sustancias, ya que como están prohibidas, su investigación es difícil de realizar. Pero por algunos experimentos y observaciones, podemos más o menos pensar qué es lo que hacen, tanto para las personas que las usan recreativamente, como para las que lo usan terapéuticamente.

Estos alucinógenos relajan la actividad del cadenero cerebral. Esto permite que al antro de la consciencia entre más información de la que normalmente lo hace, y por lo tanto se perciben cosas distintas. De esta manera se ven colores más brillantes, se hacen notables cosas que en general ignoramos, y sobre todo, hacemos asociaciones que no habíamos hecho.

Se ha visto que la psilocibina reduce el flujo sanguíneo en estructuras nodales del cerebro, por lo que áreas que están muy ligadas, se desincronizan. Esto, junto con las nuevas asociaciones que se hacen con estas sustancias, podría explicar por qué parecen ayudar a personas a superar adicciones, depresiones y estrés postraumático; en todas estas condiciones hay patrones de pensamiento difíciles de romper que causan mucho dolor y otros problemas.

Se han hecho varios experimentos con LSD con personas que sufren alcoholismo. En conjunto, los resultados muestran que el LSD ayuda a superar esta enfermedad, pero no porque intervenga en neurotransmisores que tengan que ver con la adicción o la satisfacción, como generalmente lo hacen las drogas siquiátricas, sino porque al consumir LSD las personas tienen experiencias muy significativas que cambian la apreciación de su problema. Comienzan a verlo de otra forma, y eso modifica también sus motivaciones.

Me parece una lástima que la normatividad no esté lo suficientemente relajada como para investigar con mayor libertad sobre el relajamiento del cadenero. Hasta ahora los resultados sobre sus beneficios terapéuticos han sido muy prometedores, ¿será que quienes hacen las normas necesitan de una ayudadita en su relajación?

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/las-drogas-alucinogenas-y-sus-beneficios-terapeuticos/

¿El himen es un sello de calidad?

En la escuela, en la familia, en las películas, en muchos lugares nos dijeron que durante la primera relación sexual de una mujer se rompe el himen. Como si se tratara de un sello de garantía biológico, nos han hecho creer que el himen puede servir para comprobar si una dama sigue o no siendo virgen. ¿Adivinen qué? Todo esto es mentira.

El himen es una membrana elástica con la que nacemos las mujeres. Contrario a la creencia popular, no cubre a la vagina, sino que en la gran mayoría de los casos, la rodea. En las recién nacidas el himen es grueso, pero conforme pasa el tiempo va desgastándose. Esto ocurre naturalmente porque las mujeres caminamos, hacemos ejercicio, nos autoexploramos, andamos en bicicleta, bailamos y muchas otras actividades que involucra el vivir. Al llegar a la adolescencia, el himen ya está lo suficientemente delgado y agujereado, de manera que es prácticamente imposible saber si una mujer es virgen o no a partir de la condición de su himen. Las relaciones sexuales no cambian la condición de éste. Lo que es más: el himen en general no causa ninguna molestia al tener la primera (o la segunda o la milésima) relación sexual.

¿Y entonces por qué duele? En un muy pequeño porcentaje (0.5%) de las mujeres el himen es lo suficientemente grueso y cubre a la vagina como para que no pueda ser penetrado, e incluso puede ocasionar problemas durante la menstruación; en estos casos debe ser operado. En todo el resto de las mujeres el himen no es lo que molesta durante la relación sexual, así sea la primera. Como tragedia griega, el dolor es una profecía que se cumple a si misma.

Muchas mujeres hemos sido educadas en esta mitología del dolor de la primera relación sexual y el rompimiento del himen. Eso, psicológicamente, nos pone nerviosas, ansiosas, incómodas, sin la relajación suficiente como para disfrutar del momento. Eso contribuye a que no haya una buena lubricación y que por lo tanto duela. No es el himen lo que duele, pues como ya dijimos, en general no le pasa ningún daño durante las relaciones sexuales, ni siquiera ninguna modificación. A menos que exista una condición médica, ninguna primera relación sexual tendría por qué doler y no ser placentera.

¿Y entonces la famosa mancha en las sábanas para probar la virginidad? Parece ser que ha sido una estrategia de sobrevivencia femenina en un mundo que ve a sus vaginas como sello de calidad, y a sus virginidades como la calidad misma: en varias culturas se sabe que las madres aconsejaban a sus hijas hacerse pequeñas cortadas en la entrepierna al preparase para su noche de bodas.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/el-himen-es-un-sello-de-calidad/