porque los misteriosos caminos de la evolución tienen sus causas, consecuencias y víctimas

21.11.12

Matar dos chapulines de un tiro / Premio nacional de periodismo y divulgación científica 2012

El año pasado durante el congreso mexicano de ecología en Veracruz, tuve la oportunidad de escuchar una plática de René Cerritos sobre chapulines. La idea de René me pareció genial en muchos sentidos, y este año escribí un artículo de divulgación sobre este trabajo. Con este artículo gané el primer lugar en la categoría estudiantes de posgrado del premio nacional de periodismo y divulgación científica 2012, otorgado por el CONACyT. Estoy muy contenta por ello, pero en realidad el artículo no se ha divulgado en absoluto, pues tenía que ser un trabajo inédito. En teoría en el futuro será publicado en Ciencia y Desarrollo. Mientras tanto aquí lo tienen:

Matar dos chapulines de un tiro por Alejandra Ortíz Medrano con mucho agradecimiento a René

Así como algunas personas ven el vaso medio vacío o medio lleno, los chapulines cobran diferentes valores dependiendo del ojo que los mire. Los chapulines son insectos del orden Orthoptera, cuya característica distintiva es su poderoso aparato bucal. Gracias a éste, los chapulines son la plaga animal por excelencia.

Para muchos, los chapulines representan un gran problema. Un solo chapulín puede parecernos poco, pero el problema ocurre cuando hay millones de ellos. Si esto sucede, se les llama “plaga”, pues causan daños masivos en especies, en este caso particular, a los cultivos. Se estima que una plaga de chapulines puede consumir el 25% del forraje de una región cada año.

Pero existen personas para quienes los chapulines son parte de su dieta diaria, donde el problema es decidir de qué forma los van a cocinar. La entomofagia o comer insectos es una práctica común alrededor del mundo. La especie que se come con mayor frecuencia en México es Sphenarium purpurascens, y es también la principal plaga animal. Sólo en el estado de Puebla, afecta más de 600 000 hectáreas de cultivos, lo que ocasiona pérdidas económicas de alrededor de 3 mil pesos por hectárea.

Pero, como dice el dicho, basura de unos tesoro de otros. El Dr. René Cerritos, del la Facultad de Medicina de la UNAM, está convencido de que comer chapulines puede ser la solución para controlar la plaga de Sphenarium purpurascens, lo cual podría extenderse de manera mundial, como la plaga misma.

Formas de control

Para controlar plagas existen diferentes métodos. El más usado es el control químico por medio de pesticidas. A pesar de que los pesticidas son un método efectivo de control, a la larga tienen asociados varios riesgos ambientales y de salud. Los pesticidas son rociados sobre las plantas cultivadas, de donde los insectos los ingieren. Pero no sólo los insectos comen de los cultivos. La alfalfa es el alimento principal para el ganado, cuya carne y leche se utiliza para consumo humano. De esta forma los pesticidas llegan indirectamente a nuestros cuerpos. Otros cultivos, como el maíz o la soya, son ingeridos directamente por personas día tras día, con rastros de pesticidas, los cuales a largo plazo se acumulan en el cuerpo y tienen efectos nocivos.

Los daños de los pesticidas no sólo se remiten al ámbito de la salud humana, producen también daños ambientales, ya que matan no solamente a la especie blanco a quien se quiere atacar. Un ejemplo es el del chapulín Melanoplus spretus, especie de las Montañas Rocallosas, Estados Unidos, que se extinguió por causa de un pesticida, cuyo objetivo en realidad era controlar a otra especie. Los pesticidas contaminan el agua y el suelo, con lo que dañan especies con las que no están en contacto inmediato, sino alejadas geográficamente y temporalmente, pues las moléculas tóxicas pueden viajar y acumularse en otros lugares.

Después de los pesticidas, el control biológico es el método más utilizado a nivel mundial. Está basado en las relaciones de depredación entre especies, es decir, quién se come a quién. Se busca a alguna especie que pueda depredar a la plaga, y se introduce al cultivo. Así se evitan los químicos y sus efectos secundarios. Sin embargo, jugar con las interacciones dentro del frágil equilibrio de los ecosistemas puede ser peligroso.

El nopal en algunas regiones del mundo es una plaga. Cactoblastis cactorum es una polilla nativa de Sudamérica, su alimentación es a base de nopal y por ello se utiliza para controlar esta planta. Fue introducida a Australia, donde fue muy efectiva controlando al nopal. Después fue introducida a las islas del Caribe donde varias poblaciones de nopal han sido severamente afectadas, pues en este lugar este cactus no crece desmedidamente. A partir de estas islas la polilla se dispersó a Florida. Esto representa una amenaza para las poblaciones de nopal en México, ya que debido a la cercanía geográfica con Florida y el Caribe, Cactoblastis cactorum puede llegar a introducirse fácilmente a nuestro país, el cual posee la mayor diversidad de nopales en el mundo.

Existe un método alternativo de control que no tiene los riesgos del control químico ni biológico: el control manual. Éste consiste en remover a los chapulines del cultivo con redes. La captura de chapulines lleva muchos años practicándose en México, pues éstos se venden para el consumo humano, como alimento.

Comer insectos

La entomofagia es común en varias regiones, especialmente en Sudáfrica, el sureste Asiático y México. Se calcula que en el mundo de 1000 a 2000 especies de insectos se utilizan como alimento. Nuestro país es el que consume una mayor variedad de especies, 177. Es una costumbre que se remonta a tiempos prehispánicos, y hoy en día sigue siendo parte importante de la dieta en estados como Puebla, Oaxaca, Morelos y México. Además de la importancia histórica y cultural de la entomofagia, ésta es una práctica saludable ya que los insectos tienen un alto valor nutricional. En la tabla 1 se muestra los porcentajes de nutrientes de algunos tipos de alimento en comparación con el chapulín; resalta el hecho de que éste aporta más proteínas que cualquier otra fuente de alimentación.

Además, los insectos son un alimento amable con el planeta: para producir un kilogramo de chapulines, se requieren 10 Kg de vegetales, mientras que para producir un kilogramo de carne de res se necesitan 100 Kg. Es decir que se necesitan 10 veces menos recursos, como agua y espacio, para producir la misma cantidad de chapulines que de carne. Grandes extensiones de selvas y bosques han sido devastados para convertirlos en pastura para ganado, lo que convierte a esta actividad en una de las principales causas de deforestación; 70% de la superficie del Amazonas, el bosque tropical más grande del mundo, ha sufrido de este cambio en el uso de suelo. En México, más del 50% de la superficie del país se dedica al sector ganadero, impactando negativamente a la biodiversidad natural.

Especie
Proteínas
Grasa
Carbohidratos
Fibra
Sphenarium purpurascens
53
4
2
20
Atún
24
23
-
-
Borrego
17
3
1
-
Puerco
19
13
1
-
Ganado
20
12
1
-

Tabla 1. Porcentaje de nutrientes en especies de animales comestibles. Modificado de Cerritos (2011).

Matar dos chapulines de un tiro

René cree que el gran problema de las plagas de chapulines que cada año minan los cultivos de México, en realidad puede verse como una solución a diversos problemas del país. Su propuesta consiste en controlar manualmente la plaga de chapulines, y aprovechar la enorme cantidad de éstos como alimento para la población y fuente extra de ingresos.

Lo primero que se preguntó fue si efectivamente el control manual puede servir como alternativa al control químico. Cerritos probó esto en el valle de Puebla-Tlaxcala, uno de los más afectados por Sphenarium purpurascens. En este lugar monitoreó durante un año cultivos de alfalfa con los dos tipos de control a comparar: sitios a los que se les aplicó pesticida, y sitios con control manual. En cada uno de éstos estimó el crecimiento poblacional del chapulín al comparar el número de huevos antes de aplicar el control, con el número de huevos un año después de haberlo aplicado. Estos valores los comparó con sitios donde no se controló de ninguna forma a la plaga.

Sus resultados indican que tanto el control manual como el químico reducen a las poblaciones significativamente, mientras que donde no se aplicó ningún control las poblaciones crecieron, es decir, ambos tipos de control cumplen con su misión de controlar la plaga. Si bien el control químico lo hace en mayor medida, el control manual lo hace suficientemente bien como para que las poblaciones de chapulín no afecten al cultivo. Por lo tanto, el control manual sí es una alternativa al control químico.

La propuesta de René no se queda ahí. La pregunta que sigue es qué hacer con los chapulines capturados. Sphenarium purpurascens es el insecto que más se come en México, por lo que su captura podría generar beneficios económicos al venderlo para consumo humano, como ya sucede en algunas localidades. Para los pobladores de Zacatepec, Puebla, ésta es su principal actividad económica de mayo a diciembre, ya que cada familia captura por semana de 50 a 70Kg de chapulines, lo que al año les genera ganancias de 5000 dls. En contraste, invertir en insecticidas resulta en un gasto de 150 dls al año por cada campesino.

René y su grupo de trabajo estudian cómo elaborar una estrategia que integre estas cuestiones. Para esto actualmente investigan cuál es la cantidad de chapulines que cada año se podrían “cultivar” de manera sostenida en el país. Hasta el momento sus cálculos indican que extrayendo una fracción de la plaga, de manera que se le controle pero sin acabar con la población, se pueden obtener 350 mil toneladas anuales. Además, analizan cuáles son las repercusiones económicas, sociales y ecológicas que tendría esta producción.

Los chapulines son y han sido los animales más devastadores de los cultivos. Actualmente existen más de 100 especies comestibles. El control manual de chapulines, la venta de los capturados, y el consumo de éstos ya sea para alimento humano o para otros animales, podría extenderse a otras regiones del mundo. La estrategia propuesta por el Dr. René Cerritos podría ayudar a evitar las plagas en los cultivos sin dañar al ambiente, mejorar la dieta de los habitantes, y proveer de un nuevo ingreso económico a las familias. De esta manera se matan no dos, sino tres chapulines de un tiro.

Referencias 

Cerritos René, y Cano-Santana Zenón. 2008. Harvesting grasshoppers Sphenarium purpurascens in Mexico for human cosumption: A comparison with insecticidal control for managing pest outbreaks. Crop Protection 27: 473-478

Cerritos René. 2009. Insects as food: an ecological, social and economical approach. CAB Reviews 4: 1-10

Cerritos René. 2011. Grasshoppers in agrosystems: pest or food? CAB Reviews 6: 1-9

24.8.12

El congreso de evolución 2012

Este julio asistí por primera vez a un congreso internacional. Hasta antes de esto, mi experiencia había sido únicamente en congresos mexicanos. Con un poquito de complejo de Malinche (que sospecho, nos guste o no, cargamos casi siempre los mexicanos), esperaba un nivel muy superior en el congreso de evolución a celebrarse en Canadá, que por primera vez reunió a las cinco principales sociedades del estudio de la evolución: the American Society of Naturalists (ASN), the Canadian Society for Ecology and Evolution (CSEE), the European Society for Evolutionary Biology (ESEB), the Society for the Study of Evolution (SSE), y the Society of Systematic Biologists (SSB).

Así que como en esas películas donde la protagonista provinciana llena sueños y con dos maletas llega a ciudad capital, arribé a Ottawa, Canadá. Grandes nombres se leían en los gafetes de los asistentes: James Mallet, Douglas Futuyma, Daniel Funk, Patrik Nosil, Hopi Hoekstra. Hasta el momento, la película seguía el guión al pie de la letra. Me encontraba entre mucha estrella evolutiva del momento.

Después del primer día y tras asistir a muchas mini-charlas (15 min), comencé a pensar que la brecha imaginaria entre el congreso internacional y nuestros análogos nacionales, en realidad no era tan grande como supuse al principio. Otros compañeros del instituto compartieron este sentimiento. La calidad de muchos de los trabajos que se presentan en México es tan buena como la de muchos que se presentaron en Canadá, en investigaciones realizadas en todo el mundo. Por otro lado, también hay muchos trabajos de medio pelo, lo cual, aprendí, está bien: no es necesario tener el mejor trabajo posible para ir a un congreso internacional. Muchos de los trabajos presentados estaban en su etapa inicial o intermedia, lo cual generaba discusión y opiniones que pueden ayudar en etapas posteriores, así como para encontrar nuevos colaboradores, por lo que puede resultar muy fructífero presentar investigaciones que todavía no están acabadas.

Sin embargo, el congreso no sólo se conformó de mini charlas, y fue en esas otras actividades en lo que sí noté la diferencia. Mi balance de todo esto es que reflejan una cuestión general: la ciencia (en este caso particular enfocada en la evolución) se puede comunicar de distintas maneras, y esto es lo que, desde mi punto de vista, marcó la diferencia entre México y el resto de Norte América. En el congreso internacional la manera de compartir la ciencia, tanto entre científicos como entre el resto de la gente, vino en diversas formas. Esto es una aproximación diferente y más rica de la que tenemos en México, de la que podemos aprender. A continuación puntualizó algunos ejemplos sobre esto.

Sesión de carteles. El nivel de los carteles fue similar al de las charlas. Es decir, la mayoría de ellos mostraban trabajos excelentes, y al contrario de lo que normalmente sucede en México, donde los carteles por lo general son delegados a estudiantes de licenciatura, en este congreso había investigadores (algunos de ellos muy conocidos y renombrados como Mike Travisano, Rosie Redfield y Juan Pablo Jaramillo) presentando sus trabajos. Esto habla de que carteles y pláticas se entienden como diferentes formatos para trabajos de cualquier nivel y calidad, donde algunas investigaciones por su naturaleza tienen mejor cabida en uno u otro (o también porque la fecha límite para las pláticas cerró antes que la de los carteles). A mi parecer (que puede estar muy equivocado), en México los carteles se toman como si fueran de un rango menor, y es raro ver a investigadores titulares exponiendo así. Para mi esto alimenta un sistema jerárquico en la investigación (en vez de un sistema más horizontal, que a mi me parecería el más saludable), frena el entrenamiento para presentar información sintetizada en un área de 1m cuadrado, y sobre todo le resta excitación académica a las sesiones de carteles en México.

Educación y outreach. La investigación evolutiva en Estados Unidos enfrenta grandes problemas en contra del creacionismo, que no deja de ser una corriente fuerte en este país. Debido a esto, se han creado instancias como NSCE y NSCENT, que dedican parte de sus esfuerzos a promover la educación de la evolución. El propio SSE tiene una rama especializada en educación, que cada año organiza un simposio dedicado a este asunto. En el simposio de este año se expusieron varios esfuerzos que existen en Estados Unidos para la educación de la evolución en varios niveles. Por ejemplo, la revista PLoS Biology tiene una iniciativa en la que se publican artículos de biología junto con materiales asociados para su enseñanza. DRYAD, un repositorio de las bases de datos de trabajos publicados, tiene algo similar, donde se invita a crear prácticas o ejercicios para estudiantes de bachillerato o licenciatura con base en los datos que se han hecho públicos en ese portal. Además de este simposio, hubo varios carteles sobre educación de la evolución.

Política. Durante la sesión plenaria del presidente de la CSEE, Spencer Barrett habló a grandes rasgos de su vida y trabajo académico. Disfruté muchísimo de esta plática, donde Barrett explicó cómo ha logrado dar respuesta a hipótesis (algunas de las cuales vienen directamente de textos de Darwin) con tecnología de los viejos tiempos: haciendo cruzas y observaciones en su jardín. El énfasis de Barrett en el uso de técnicas simples para responder preguntas tenía un objetivo claro, alejado de la nostalgia y del recuerdo. Barrett puso el foco en la situación actual que vive la ciencia en Canadá: un panorama de recortes y censura, desprecio por la ciencia básica y la evidencia. Con este motivo, invitó a los asistentes del congreso a la protesta a realizarse al día siguiente, que saldría del lugar donde se realizaba el congreso hacia el parlamento, bajo el título “the death of evidence”. A la protesta se unieron muchas personas, de todas las edades. En México los científicos también están politizados, basta con echar un vistazo a la UCCS. Lo que nunca he visto es una protesta convocada por científicos, y creo que tenemos muchas cosas por las cuales protestar.

Comunicación de la ciencia (que no es lo mismo que educación). La primer sesión plenaria estuvo a cargo de David Quammen, ganador este año del premio Stephen Jay Gould por esfuerzos para el entendimiento público de la evolución. Esta fue plenaria abierta, podían asistir no solamente los inscritos en el congreso. De entrada, el congreso dio un lugar importante a la divulgación de la ciencia, ya que además de esta conferencia, se llevó a cabo el taller “social media for scientist”, donde varias personalidades expertas en diferentes medios (un periodista de ciencia, un escritor de divulgación, la ex directora de ciencia en discovery channel, y una tuitera experta) dieron consejos sobre cómo los científicos deben manejarse ante diferentes situaciones: entrevistas en la televisión y radio, noticieros, reportajes. Esto habla de una necesidad de los científicos de saber hablar a los medios, y si tienen esta necesidad podemos suponer que están expuestos constantemente a entrevistas en radio, televisión y medios escritos. Entre los ponentes en este taller se encontraba Carl Zimmer, divulgador de la ciencia especialista en temas evolutivos, y que publica regularmente en revistas como The New York Times. Durante todo el congreso, Carl Zimmer estuvo yendo de una charla a otra, mientras tuiteaba datos interesantes sobre éstas. En este aspecto creo que en México nos falta un largo camino por recorrer. Existen pocos expertos en la divulgación de la evolución, y parece no existir un interés en que esto cambie.

Otra conferencia magistral tocó un punto relacionado. El año pasado, durante una conferencia de prensa y bajo la expectativa de todo el mundo, la NASA anunció la posibilidad de vida en otros planetas, con base en el estudio de Felisa Wolfe-Simon y colaboradores, en el que supuestamente había encontrado bacterias que integraban arsénico en vez de fósforo en su ADN. Rápidamente surgieron diversas críticas en las redes sociales, especialmente en twitter y en blogs; Rosie Redfield, microbióloga, tuitera y bloguera frecuente, fue una de las principales escépticas ante este descubrimiento, lo cual finalmente culminó con la publicación, también en Science, de un artículo que refuta los resultados de la vida basada en arsénico. Rosie dio una conferencia magistral sobre este asunto; no sobre su nuevo artículo en Science, sino sobre cómo se construye la ciencia, en este caso en específico, con ayuda de las redes sociales. Lo que me parece importante de señalar aquí es que Rosie comenzó sus críticas en su blog; el trending topic #arseniclife sigue utilizándose hasta el día de hoy para hacer mención a este asunto, y si no hubiera sido por las colaboraciones que se dieron en la blogósfera, la historia habría sido otra. El alcance de las publicaciones en blogs sobre este tema comienza a permear las publicaciones pareadas. Recientemente Antonio Lazcano publicó un comentario en Nature donde cita precisamente al blog de Carl Zimmer, donde se hace referencia a #arseniclife.

Hubo otros detalles que ejemplifican el interés en comunicar la ciencia durante el congreso, en particular el concurso de películas, y los libros que vendían en los stands. NSCENT organizó un concurso de películas cortas para estudiantes. El tema podía ser cualquier cosa relacionada con la evolución, y el premio fueron 500 dls para participar en otro congreso. Los ganadores los pueden ver aquí*. Algunas editoriales tuvieron stands. Lamentablemente en México no tenemos la calidad de estas editoriales especializadas en temas científicos, como Oxford, Chicago Press, etc. Los libros que venden son tanto especializados (de texto), como de divulgación.

Mi conclusión de esto es que en México hacemos ciencia de la más alta calidad, y eso se nota en los trabajos expuestos. La diferencia principal que encontré puede resumirse en cómo se comunica la ciencia, tanto dentro de la academia como hacia fuera. ¿Cuántos investigadores presentan carteles en los congresos? ¿Por qué no lo hacen? ¿Cuántos científicos tenemos blogs, tuiters? Y, quienes sí tienen, ¿generan discusión con colegas ahí? ¿Qué hacemos para que nuestro trabajo se conozca fuera del ámbito científico?

Me gustaría que quedara claro que no estoy señalando responsabilidades, sino marcando diferencias. Estados Unidos, Canadá y México vivimos y hacemos ciencia en contextos muy distintos. Las diferencias que existen seguramente tienen razones multifactoriales. Tengo claro que la capacidad (a nivel individual) de comunicar nuestros hallazgos la tenemos, seguramente también está el interés. Las diferencias que marco obviamente están sesgadas hacia lo que me gustaría que ocurriera en México. El objetivo de esta opinión es compartir mi experiencia, y que podamos aprender de esto.



*Nota final, que no tiene tanto que ver con el tema de este post. Me parece curioso que las películas ganadoras del concurso tratan sobre cómo utilizar la evolución para ligar mujeres.