porque los misteriosos caminos de la evolución tienen sus causas, consecuencias y víctimas

11.8.16

El paraíso de flojera panda

Los videos de pandas casi superan a los de gatitos en ternura. Vemos a estos animales pachones, con manchas que parecen ojos grandes y tiernos, moviéndose torpemente: juegan entre ellos y se caen; juegan solos y se caen; juegan con humanos y se caen. Pareciera que su anatomía está hecha para rodar y que por más que intenten, así como tú en lunes para ir a la chamba, no pueden dejar de ser flojos. La diferencia es que los pandas tienen un muy buen pretexto para su naturaleza perezosa.

Evolutivamente los pandas son carnívoros. Sin embargo, su dieta consiste casi exclusivamente de bambú. Mucho bambú. Debido a que su sistema digestivo no está adaptado a una dieta herbívora, estos animales pueden comer hasta 18 kilos diarios de bambú. Necesitan esa cantidad porque no puede digerir bien las plantas y asimilar todos sus nutrientes. A pesar de esa cantidad de materia vegetal que se comen, siguen sin obtener suficiente energía como para ser más activos.

La cantidad de energía que usan diario es menos de la mitad de la que usa un humano del mismo peso.Es tan poquita la energía que usa un panda, que un humano en reposo todo el día estaría utilizando la misma energía que el panda más activo en la naturaleza. Esto ha llevado a que evolucionen diferentes estrategias para hacer de sus vidas un paraíso de la flojera.

En primer lugar, varios de los órganos que utilizan grandes cantidades de energía se han reducido de tamaño, como el cerebro, los riñones y el hígado. Tienen también mutaciones en genes que regulan a dos hormonas de la tiroides. Esto hace que se produzcan niveles de hormonas más bajos que los de un oso negro al hibernar, reduciendo considerablemente su metabolismo.

Finalmente, los pandas también han modificado su comportamiento. Se mueven muy muy poco, y cuando lo hacen es casi siempre para comer bambú que está cerca de ellos. Al ver videos de pandasnos burlamos de sus lentos movimientos, pero ¿quién tiene que levantarse temprano, tomar el metro, correr de la fotocopiadora al escritorio y buscar dónde comer rico en kilómetros a la redonda, para terminar cansado viendo la tele? Los pandas, no.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/%3Fp%3D235

La complejidad de una copa de champagne

Se descorcha violenta pero alegremente la botella y se sirven las copas largas. En éstas, de abajo hacia arriba, vemos cadenas de burbujas que comienzan su viaje hacia el exterior, chasqueando sutilmente con el sonido característico de la efervescencia. Al acercar la copa a nuestros labios lo primero que notamos es ese mensaje que cargan las burbujas: el olor de lo que probaremos. Al tocar el líquido sentimos en nuestros labios el suave cosquilleo de estas al tronar. Finalmente la champagne llega al interior de nuestras bocas y podemos saborearla. Esta bebida festiva encanta en los cinco sentidos, y sus características burbujitas cargan con esta responsabilidad.

Las burbujas de cualquier bebida efervescente, como los vinos espumosos y los refrescos, están hechas de dióxido de carbono. En las bebidas alcohólicas este gas es un subproducto de su fermentación, que cuando las botellas están cerradas se encuentra disuelto en el líquido. En el momento del descorche,cambia la presión al interior de la botella lo que provoca que el dióxido de carbono se transforme en las burbujas de tu copa.

El champagne es caracterizado por sus burbujas pues tienen algunas propiedades especiales. La velocidad a la que viajan hacia la superficie es de 30 cm por segundo, y aproximadamente cada segundo se forman 30 burbujas (en una cerveza se forman únicamente 10 en este mismo lapso de tiempo). No existe ninguna relación con la cantidad de burbujas y la calidad del champagne, pero el espectáculo visual ha fomentado esta creencia.

Al llegar a la superficie del líquido, se acomodan en una especie de collar de perlas alrededor de la copa y estallan gracias a que la presión del dióxido de carbono que las forma es mayor a la tensión superficial del líquido, es decir, se llenan demasiado de gas. La energía que liberan al estallar crea ondas de choque auditivas que nos emociona escuchar y que nos acarician la piel. En una copa de champagne pueden haberse creado hasta dos millones de burbujas que no sólo forman una sinfonía auditiva, táctil y ocular, sino también aromática.

Al tronar, las burbujas de champagne desprenden moléculas de olores que nos preparan para su sabor.Sobre el olfato y el gusto creo que lo mejor será que te sirvas una copa recordando las palabras de Dom Perignon al probar su primera: “vengan rápido, estoy bebiendo estrellas”.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/lo-que-pasa-fisicamente-cuando-el-corazon-deja-de-latir/

Se encontró al espíritu navideño: está escondido en tu cerebro

A lo largo de nuestra vida hemos visto cómo a muchos, nosotros probablemente incluidos, el espíritu navideño ha ido en declive: los villancicos que de niños cantábamos a gritos ahora se revelan como una tortura, la cena navideña es motivo de ansiedad y lo único bueno de estas fechas es, si acaso, el aguinaldo. ¿Cómo ayudar a estas personas?

Unos investigadores de la Universidad de Copenhague se dispusieron a detectar y localizar el espíritu navideño en el cerebro. Lo hicieron sobre todo para demostrar que la ciencia no carece de éste ni tampoco de autoburla, pero también porque sus resultados podrían contribuir a saber qué pasa neuronalmente durante las tradiciones culturales y por qué se experimentan tan diferente incluso en una misma persona en diferentes etapas de su vida.

Eligieron a 10 participantes que tradicionalmente celebran navidad, y 10 participantes que nunca lo han hecho. Con escaneos del cerebro observaron qué áreas del cerebro se activaban en todos ellos al ver imágenes con simbología navideña intercaladas con imágenes parecidas pero con nada que ver con la navidad.

Todos los participantes tuvieron mayor actividad en zonas del cerebro relativas al procesamiento de imágenes, pero hubo diferencias entre los dos grupos. Para el grupo navideño se activaron además áreas del cerebro que han sido relacionadas con la espiritualidad y que se cree están involucradas en la sensación de trascendencia, es decir sentir conexión o harmonía con lo que nos rodea. También en estas personas se activaron áreas que tienen que ver con las emociones y el reconocimiento de expresiones faciales.

¿Será que esto es “el espíritu navideño”? ¿Zonas del cerebro que se activan con imágenes? Este tipo de estudios sobreestima la importancia de la actividad cerebral localizada en un afán de señalar emociones complejas en el cerebro, y una de las críticas más fuertes a este tipo de estudios es que al hacerlo contribuye muy poco a que entendamos realmente estas emociones. Puede que estas críticas tengan razón, aunque puede también que sean el Grinch y sus colaboradores.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/se-encontro-al-espiritu-navideno-esta-escondido-en-tu-cerebro/

Las drogas alucinógenas y sus beneficios terapéuticos

En el mundo hay muchísima información, demasiada. Si procesáramos toda y la incorporáramos a lo que percibimos, sería difícil ser funcionales. El tálamo y otras estructuras cerebrales se encargan de evaluar, cual cadenero de antro, qué información entrará en el antro de nuestra consciencia y cuál no. Durante nuestra vida este cadenero se va entrenando en sus criterios: deja pasar más a aquella información que nos es común, a la que estamos más acostumbrados en lo cotidiano de nuestras vidas a ver, escuchar, sentir, etc. Pero solo porque percibamos con mayor frecuencia ciertas cosas, no quiere decir que no tengamos la capacidad de percibir más.

Los alucinógenos como el LSD y la pscilocibina (el compuesto activo de los “hongos mágicos”) afectan nuestra percepción. Típicamente pensamos en un viaje de estas drogas como una pérdida de conciencia sicodélica, apta principalmente para hippies de cualquier época. Sin embargo, estas sustancias tienen un gran potencial terapéutico para desórdenes mentales.

No se sabe exactamente cómo es el mecanismo con el que actúan estas sustancias, ya que como están prohibidas, su investigación es difícil de realizar. Pero por algunos experimentos y observaciones, podemos más o menos pensar qué es lo que hacen, tanto para las personas que las usan recreativamente, como para las que lo usan terapéuticamente.

Estos alucinógenos relajan la actividad del cadenero cerebral. Esto permite que al antro de la consciencia entre más información de la que normalmente lo hace, y por lo tanto se perciben cosas distintas. De esta manera se ven colores más brillantes, se hacen notables cosas que en general ignoramos, y sobre todo, hacemos asociaciones que no habíamos hecho.

Se ha visto que la psilocibina reduce el flujo sanguíneo en estructuras nodales del cerebro, por lo que áreas que están muy ligadas, se desincronizan. Esto, junto con las nuevas asociaciones que se hacen con estas sustancias, podría explicar por qué parecen ayudar a personas a superar adicciones, depresiones y estrés postraumático; en todas estas condiciones hay patrones de pensamiento difíciles de romper que causan mucho dolor y otros problemas.

Se han hecho varios experimentos con LSD con personas que sufren alcoholismo. En conjunto, los resultados muestran que el LSD ayuda a superar esta enfermedad, pero no porque intervenga en neurotransmisores que tengan que ver con la adicción o la satisfacción, como generalmente lo hacen las drogas siquiátricas, sino porque al consumir LSD las personas tienen experiencias muy significativas que cambian la apreciación de su problema. Comienzan a verlo de otra forma, y eso modifica también sus motivaciones.

Me parece una lástima que la normatividad no esté lo suficientemente relajada como para investigar con mayor libertad sobre el relajamiento del cadenero. Hasta ahora los resultados sobre sus beneficios terapéuticos han sido muy prometedores, ¿será que quienes hacen las normas necesitan de una ayudadita en su relajación?

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/las-drogas-alucinogenas-y-sus-beneficios-terapeuticos/

¿El himen es un sello de calidad?

En la escuela, en la familia, en las películas, en muchos lugares nos dijeron que durante la primera relación sexual de una mujer se rompe el himen. Como si se tratara de un sello de garantía biológico, nos han hecho creer que el himen puede servir para comprobar si una dama sigue o no siendo virgen. ¿Adivinen qué? Todo esto es mentira.

El himen es una membrana elástica con la que nacemos las mujeres. Contrario a la creencia popular, no cubre a la vagina, sino que en la gran mayoría de los casos, la rodea. En las recién nacidas el himen es grueso, pero conforme pasa el tiempo va desgastándose. Esto ocurre naturalmente porque las mujeres caminamos, hacemos ejercicio, nos autoexploramos, andamos en bicicleta, bailamos y muchas otras actividades que involucra el vivir. Al llegar a la adolescencia, el himen ya está lo suficientemente delgado y agujereado, de manera que es prácticamente imposible saber si una mujer es virgen o no a partir de la condición de su himen. Las relaciones sexuales no cambian la condición de éste. Lo que es más: el himen en general no causa ninguna molestia al tener la primera (o la segunda o la milésima) relación sexual.

¿Y entonces por qué duele? En un muy pequeño porcentaje (0.5%) de las mujeres el himen es lo suficientemente grueso y cubre a la vagina como para que no pueda ser penetrado, e incluso puede ocasionar problemas durante la menstruación; en estos casos debe ser operado. En todo el resto de las mujeres el himen no es lo que molesta durante la relación sexual, así sea la primera. Como tragedia griega, el dolor es una profecía que se cumple a si misma.

Muchas mujeres hemos sido educadas en esta mitología del dolor de la primera relación sexual y el rompimiento del himen. Eso, psicológicamente, nos pone nerviosas, ansiosas, incómodas, sin la relajación suficiente como para disfrutar del momento. Eso contribuye a que no haya una buena lubricación y que por lo tanto duela. No es el himen lo que duele, pues como ya dijimos, en general no le pasa ningún daño durante las relaciones sexuales, ni siquiera ninguna modificación. A menos que exista una condición médica, ninguna primera relación sexual tendría por qué doler y no ser placentera.

¿Y entonces la famosa mancha en las sábanas para probar la virginidad? Parece ser que ha sido una estrategia de sobrevivencia femenina en un mundo que ve a sus vaginas como sello de calidad, y a sus virginidades como la calidad misma: en varias culturas se sabe que las madres aconsejaban a sus hijas hacerse pequeñas cortadas en la entrepierna al preparase para su noche de bodas.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/el-himen-es-un-sello-de-calidad/

19.4.16

Prueba de embarazo para dinosaurias

Hoy en día es relativamente fácil saber si una mujer está embarazada. ¿Pero para un fósil de tiranosaurio de 68 millones de años de antigüedad?

Cuando pensamos en fósiles de dinosaurio casi nunca imaginamos la cantidad de información que pueden tener. Esos huesos que se convirtieron en piedra son casi todo lo que tenemos para reconstruir a esos grandes animales que se extinguieron hace 65 millones de años. Excepto, claro, por las aves.

Las aves son los parientes más cercanos de los dinosaurios. De hecho, es correcto decir que las aves son dinosaurios, y los dinosaurios son dinosaurios no aviales. Las aves hembra de hoy en día, así como las de hace millones de años, cuando están embarazadas desarrollan un tejido especial llamado hueso medular dentro de los huesos de sus extremidades. Este tejido es como un depósito especializado de calcio que les ayuda a formar el cascarón de los huevos.

El hueso medular tiene una estructura celular particular que puede servir como prueba de embarazo para aves. Para todas las aves, incluso las extintas, como los dinosaurios.

A partir del análisis del fósil de un muslo de T. rex se comprobó que efectivamente ese tiranosaurio en particular era una tiranosauria, y que estaba embarazada en el momento de su muerte. Esto no nada más nos sirve para ponerle sexo a ese fósil en particular, sino que abre la posibilidad de que más dinosaurios sean reconocidos como hembras y que por lo tanto sepamos más sobre sus vidas (por ejemplo, ¿habrán bailado como lo hacen muchos pájaros durante el cortejo?).


De manera mucho más sutil este descubrimiento nos habla también de que los fósiles no son burdas piedras con forma de lo que alguna vez fue un ser vivo: tienen detalles a nivel molecular que pueden incluso cambiar una O por una A en dinosauria.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/prueba-de-embarazo-para-dinosaurias/

Drogas psicoactivas en el jarabe para la tos

Tal vez creas que nunca has tomado drogas psicoactivas. Lo más probable es que sí lo hayas hecho, y que además te las hayan dado tus papás.

Para la tos existen muchos remedios: limón, miel, té de jengibre, gárgaras de bicarbonato. Y claro, drogarse psicoactivamente. El dextrometorfano es el ingrediente activo de muchos jarabes para la tos y de otros medicamentos comúnmente utilizados para aliviar este malestar. El dextrometorfano suprime la tos, pero no actúa sobre la garganta, ni las flemas, ni los bronquios; lo que hace es suprimir en el sistema nervioso aquellas partes que controlan la tos, por lo que es mucho más efectivo que un expectorante. Lo que hace es aumentar el límite de sensibilidad que nuestro cerebro tiene para mandar la señal de toser, por lo que ésta deja de mandarse y nosotros dejamos de toser.

Químicamente esta droga es similar a la morfina, y no es la primer droga para la tos que actúa psicoactivamente. Antes del dextrometorfano se utilizaba regularmente la codeína, un opiáceo que también interviene en ciertas partes del cerebro para que dejen de hacer cosas, como toser. El problema de la codeína es que tiene muchos efectos secundarios, entre ellos la dependencia a la sustancia. Es por esto que en los años 50 del siglo pasado, la Marina estadounidense y la CIA invirtieron mucho dinero en encontrar sustitutos no adictivos para la codeína, pues necesitaban que sus trabajadores estuvieran sin tos, pero también sin adicciones (o al menos sin esta adicción en particular).

Como droga psicoactiva que es, al dextrometorfano le han encontrado otros usos. En grandes dosis puede producir alucinaciones, aunque en general se reporta que no son estados alterados placenteros sino todo lo contrario. Además, los efectos secundarios asociados a una gran dosis de dextrometorfano pueden ser peligrosos. Tal vez haya que dejarlo ser para lo que fue concebido, como un remedio para la tos. Finalmente hay otra sustancias que fueron concebidas para usos recreativos y que funcionan muy bien.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/drogas-psicoactivas-en-el-jarabe-para-la-tos/

Chocolates más deliciosos para la humanidad

En los múltiples viajes de la humanidad por el planeta, ésta siempre carga con un guardadito previniendo el síndrome del Jamaicón*: la comida favorita, el alcohol tradicional, las recetas para que no se olviden. Así ha sido desde hace miles de años. Con las grandes migraciones humanas alrededor del mundo también han migrado las especies que nos sirven de algo, particularmente para comer. Usualmente pensamos en plantas y animales, pero hay una especie en particular que no es ninguna de estas dos cosas y que ha traído muchas alegrías a la humanidad.

Las levaduras son hongos unicelulares responsables de grandes placeres, como el vino, el queso, la cerveza y el pan, todo gracias a que pueden fermentar. Hay otros dos productos que podríamos considerar casi casi básicos para la felicidad en la que también están involucradas las levaduras: el chocolate y el café. Las semillas de cacao y café se dejan a fermentar algunos días para romper la pulpa que las rodea, para después continuar con el proceso de elaborar chocolate y café. Parece ser que las levaduras que hacen esto pueden contar la historia de las migraciones humanas y el encuentro de diferentes culturas.

Al comparar las levaduras de diferentes cacaos y cafés con levaduras de otros lugares del mundo, por ejemplo las que se usan para la elaboración del vino en Europa, se dieron cuenta, en primer lugar, que las levaduras de cacao y café son mucho más diversas que el resto de sus primas. Esto seguramente se debe a que no son levaduras comerciales, sino levaduras “salvajes” que están flotando en el medio ambiente y simplemente “hacen su trabajo” cuando encuentran cacao y café.

En segundo lugar, se dieron cuenta de que el camino que han seguido las levaduras alrededor del mundo se parece mucho al de los humanos. Por ejemplo, las levaduras de café colombiano son una mezcla de las levaduras de encinos americanos (como el de las barricas de vino) y de levaduras de vinos europeos, lo cual es un reflejo del contacto que hubo entre estos dos continentes durante la invasión de Europa a América.

Todavía no se comprueba que las diferentes levaduras otorguen distintos sabores a las semillas de café y cacao, pero sabemos que sí lo hacen al vino, por lo que es muy probable que olores y sabores del café, con tanta diversidad que tienen, jueguen un papel en esto. El temor al síndrome del Jamaicón ha llevado a que la humanidad reparta especies por muchos lados, dando lugar a nuevas delicias. Yo creo que lo mejor de esta historia es que cuando sepamos realmente cómo intervienen las levaduras en el sabor del chocolate y el café, y podamos entonces utilizarlas para hacer sabores más deliciosos, el mundo será un lugar mejor.

*José “el Jamaicón” Villegas fue un extraordinario jugador jaliscience de futbol, a quien en mundiales y juegos fuera de México le iba muy mal. Cuenta la anécdota que la nostalgia por México y en particular por la comida y su madre son lo que hacían que su desempeño fuera tan pobre.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/chocolates-mas-deliciosos-para-la-humanidad/

Un cafecito pa'l calor

El día está pesado, sin una nube en el cielo y los rayos de sol rebotan sobre el asfalto. Si lo que quieres es refrescarte, lo mejor es que te tomes un café caliente. O un té caliente. O algo, pero que esté caliente.

Se antoja poco, pero una bebida caliente puede quitarte el calor mucho mejor que una bebida fría, ya que aumenta la sudoración. El sudor tiene como función principal disminuir la temperatura corporal, por lo que al tomar una bebida caliente y sudar, efectivamente refrescas tu cuerpo.

Cada gota de sudor lleva consigo un poquito del calor que nos abochorna. Cuando estas gotas se evaporan, la energía o calor del cuerpo se pasa al aire, haciendo que nosotros estemos más frescos. Al tomar algo caliente es como si activáramos un pequeño sistema interno de aire acondicionado; para que este sistema de aire acondicionado funcione, el sudor tiene que evaporarse. Si estamos en un lugar húmedo, lo único que va a provocar es que estemos más sudorosos y pegajosos.

No se sabe exactamente por qué las bebidas calientes producen más sudor. Se cree comúnmente que es porque aumentan la temperatura del cuerpo, pero al parecer esto no es así. Otra hipótesis es que al ingerir cosas calientes, un nervio que tenemos en la garganta y la boca que funciona como termostato se confunde y manda señales de que realmente estamos muy muy calientes, tanto como la bebida que estamos ingiriendo, y que por lo tanto es cuestión de vida o muerte el sudar la gota gorda.

También se vale también tomarse una cerveza fría, sólo que ahí no estaríamos engañando al termostato interno para refrescarnos, sino a otra cosa.

*Publicado originalmente en http://www.revistamoi.com/columnas/un-cafecito-pa-l-calor/

Lo que le hace bailar a tu mente

Si a ti te gusta el reguetón, dale. Pero si te gusta el foxtrot, también dale, o las tablas gimnásticas o el chachachá. El baile es una de las pocas características culturales que compartimos todos los seres humanos: no hay grupo humano que no baile. Existen motivos fisiológicos de que nos sintamos bien después de bailar, pero los beneficios de hacerlo van mucho más allá de la satisfacción.

Bailar incluye una buena parte de ejercicio físico, y por lo tanto tiene todos los beneficios de éste: mejora nuestra condición física, sistema cardiovascular, y libera serotonina, que es nuestra droga personal para sentirnos felices. Pero bailar no es únicamente lo físico: se requiere de coordinación para llevar el ritmo y el flujo, planeación para los siguientes pasos, sincronización y creatividad, además de que puede evocar y ayudar a expresar diversas emociones, y en muchas ocasiones también incluye una importante parte social.

Bailar para el cerebro se parece más o menos a aprender un nuevo lenguaje. Fomenta la neurogénesis, que es la fomración de nuevas células cerebrales y de sus conexiones. Éstas son responsables de adquirir nuevos conocimientos, de pensar y de la memoria. Cuando nosotros bailamos, es como si las neuronas se estuvieran entrenando también para hacer coreografías entre ellas de manera fácil y rápida. Esta danza de las neuronas lleva a que tengan mayor plasticidad, que es la capacidad del cerebro a cambiar durante nuestra vida.

La mezcla del esfuerzo mental, físico, y de la interacción social es lo que hacen de baile un remedio ideal para diversos desórdenes mentales, como la demencia y la depresión, además de que aumenta el pensamiento creativo. Se han hecho experimentos tanto en niños, adultos y adultos mayores en los que se miden sus niveles de creatividad, depresión y demencia respectivamente, antes y después de bailar. En todos estos estudios el baile mejora significativamente la condición de estas personas, y no ocurre el mismo efecto si sólo se escucha música; es el mover el bote lo que dispara los resultados.

Así que sí, dale.


21.5.15

Sí eres una rata de dos patas

En uno de los insultos melódicos más célebres, se acusa a un tipejo de ser una “rata de dos patas”, sin saber que, de cierta manera, todo humano lo es, y no necesariamente por miserable.

Los seres humanos somos mucho más parecidos a las ratas de lo que usualmente creemos, y gracias a eso es que estos roedores son útiles para la investigación sobre asuntos de nuestra especie.

Cada año decenas de millones de ratas de laboratorio sufren para nuestro beneficio. Si las ratas fueran realmente tan distintas a los humanos, entonces probar medicinas, vacunas, terapias, maquillajes y un largo etcétera haría de estas actividades una simple tortura sin un aparente beneficio, con el cual justificamos toda esta investigación.

Las ratas son sorprendentemente similares a nosotros en muchos aspectos: Tenemos hijos de la misma forma, somos de sangre caliente, respiramos oxígeno del aire, tenemos miedos e instintos semejantes, vivimos en los mismos lugares y comemos más o menos igual, entre muchas otras cosas. ¿Por qué?

Evolutivamente los ancestros de los humanos se separaron hace 80 millones de años de los ancestros de las ratas, tiempo suficiente para que se acumulen las diferencias que vemos entre ambas especies. Parece mucho tiempo, pero teniendo en cuenta que la vida surgió hace 3800 millones de años, quiere decir que fuimos uno mismo con las ratas durante 3720 millones de años. Compartimos con las ratas todo ese tiempo de historia evolutiva.

Por lo tanto, no es de sorprender que nos parezcamos tanto. De hecho, con cualquier especie del planeta, desde una bacteria hasta un chimpancé, podemos encontrar similitudes pues con todas compartimos algo de nuestra evolución. Sí somos ratas de dos patas, como también somos monos desnudos y bacterias cerebradas. En todas las especies hay un recuerdo de las demás. Así que no debería ser una ofensa llamar a alguien “rata de dos patas”, sino más bien un recordatorio familiar.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/si-eres-una-rata-de-dos-patas/

Es literal: tu madre te lleva en el corazón

Algunas madres llevan el recuerdo de sus hijos en fotos en el celular, otras en el pensamiento, y muchas, muchas, guardan todavía células de sus hijos en el cuerpo.
   
Durante el embarazo, madre y feto se encuentran conectados por la placenta y cordón umbilical, mediante los cuales intercambian nutrientes y gases como el oxígeno.

Durante este intercambio también es común que se pasen algunas células coladas, tanto de la madre al feto como del feto a la madre, y estas células pueden quedarse viviendo en diferentes tejidos del cuerpo profanado durante décadas.

Las células intrusas al parecer no causan ningún daño, sino al contrario. Se ha visto que las mujeres que cargan con células de su hijo tienen mejor salud en general: menor incidencia de cáncer, viven más y tienen menor probabilidad de desarrollar Alzheimer.

Todavía no se sabe exactamente qué es lo que las células foráneas hacen para dar estos beneficios, pero se sospecha que tiene que ver con que “entrenan” al sistema inmune para reconocer con mayor facilidad células extrañas como patógenos y células cancerígenas.

Además de esto, en ratas se ha visto que a las células de hijos en madres les sucede un cambio de identidad y se comportan como células madre, que tienen la capacidad de convertirse en cualquier tejido. Estas células madre (que tal vez deberíamos considerar llamarles células hijo) pueden migrar a través del cuerpo y ayudar a reparar tejidos, por ejemplo de corazones dañados.

Sí, el corazón es uno de los tejidos donde se alojan las células de los hijos en las madres y viceversa. Así que, literalmente, llevamos una parte de nuestras mamás en el corazón, y ellas de nosotros.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/es-literal-tu-madre-te-lleva-en-el-corazon/

Cuidado: el azúcar de dieta te puede engordar más

Los endulzantes artificiales que con alegría le echas a tu café para ayudarte con la dieta, en realidad te pueden estar haciendo engordar.
   
Estos productos tienen menos calorías que el azúcar por lo que son muy populares en personas que quieren bajar de peso, pero lo que se acaba de descubrir recientemente es que su consumo altera al microbioma intestinal, lo cual a su vez modifica nuestro metabolismo, y no de forma benéfica.

Esto se vio en un experimento realizado el año pasado con ratas. A un grupo de ratas se les dio durante varias semanas agua con azúcar, y a otro grupo agua con sacarina. Las ratas que consumieron sacarina desarrollaron intolerancia a la glucosa, es decir que esta molécula se quedaba más tiempo de lo normal en su sangre que cada vez que comían. La intolerancia a la glucosa es peligrosa ya que puede derivar en diabetes y obesidad, entre otros problemas.

¿Cómo es que la sacarina provoca esta intolerancia? Al analizar el microbioma intestinal de las ratas que consumieron sacarina se vio que era diferente al de las ratas que consumieron azúcar, diferencia que también se ha visto en humanos. El microbioma, que son todos los microorganismos que viven en nosotros, es especialmente importante para cuestiones metabólicas; la sacarina al parecer promueve el crecimiento de algunas bacterias que de cierta forma (aún no se sabe cómo) hacen que las células del cuerpo no aprovechen la glucosa de manera saludable.

La comprobación de esto fue hecha con un trasplante fecal de las ratas que comieron sacarina hacia otras ratas que nunca la habían consumido. Al pasarles el microbioma “ensacarinado”, las ratas desarrollaron intolerancia a la glucosa a pesar de nunca haber ingerido este endulzante.

Cada día conocemos más sobre efectos insospechados del microbioma. Creo que nos conviene comenzar a pensar no sólo en nuestra nutrición, sino en la nutrición de nuestros inquilinos, al menos durante las próximas cucharaditas de azúcar al café.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/sabias_que/cuidado-el-azucar-de-dieta-te-puede-engordar-mas/

Piel de tiburón en los hospitales

Las bacterias y demás microorganismos son un gran problema para los hospitales. Estas especies pueden sobrevivir en las superficies de cualquier rincón, volviendo a los quirófanos y sus instrumentos un foco de infección y peligro latente. Aun con antibióticos y desinfectantes esto sigue siendo un problema. Lo bueno es que a alguien se le ocurrió cubrir las superficies con piel de tiburón.

La piel de los tiburones es increíblemente repelente a organismos que quieran establecerse ahí. En cualquier ballena podemos observar que tiene algas e incluso moluscos pegados a la piel; los tiburones no. Millones de años de evolución han seleccionado a aquellos tiburones con un patrón microscópico de escamas dentadas que previenen que se generen películas de microorganismos sobre ellos, es decir, bacterias que después alimentan a algas, moluscos y demás visitantes.

Este patrón de pequeños dientes en forma de diamante acomodados de una manera especial fue copiado para crear una película sintética cuya superficie asemeja a la del tiburón. Y, como con la piel de este gran pez, a las bacterias les resulta incómodo vivir ahí así que la evitan. Con esta tecnología se puede cubrir cualquier superficie, incluidos los quirófanos, evitando infecciones y desinfectantes. El patrón de la piel del tiburón es suficiente repelente.

La naturaleza lleva miles de millones de años probando soluciones a una gran variedad de retos. Su control de calidad es la evolución, y en general suele ser severo, por lo que los resultados suelen ser muy eficientes: las mejores estrategias se quedan, mientras que las demás no sobreviven. Los seres humanos podemos así tomar ventaja tanto de adaptaciones ya probadas por la naturaleza, como la piel del tiburón, pero también de una de las grandes estrategias evolutivas de nuestra especie, la de ser unos monos expertos en imitación.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/piel-de-tiburon-en-los-hospitales/

¿No te gusta tu cuerpo? ¡Cámbialo por el de alguien más!

Tu cerebro funciona perfectamente bien, pero por una variedad de razones puede que tu cuerpo no. Algún accidente, una terrible enfermedad, o simplemente ya no eres el mismo de cuando tenías 15 años, ya se notan los daños en todo tu mecanismo*. La solución del Dr. Canavero es trasplantar tu cabeza a un mejor cuerpo.

A grandes rasgos, el método que propone es decapitar a dos personas (el donador de cuerpo y el receptor –la cabeza-), pegar ambas partes con especial cuidado a la espina dorsal, y dejar reposar en coma durante cuatro semanas. Según Canavero, que es un neurocirujano italiano, las peores consecuencias son lo que podría ocurrir con la psique de la persona o los conflictos religiosos que esto podría desatar (cuestionaría en dónde se encuentra el alma de las personas).

Según la comunidad médica y científica en general, los mayores problemas del procedimiento propuesto son muchos otros, comenzando en que se escucha muy poco probable que sea exitoso. Al día de hoy sigue siendo dificilísimo unir la médula espinal dañada de una misma persona, por lo que unir la de dos diferentes (junto con todas las demás partes del cuello) es mucho más complicado.

Existen otros problemas. Por ejemplo, en casi cualquier país decapitar a dos personas, así sea con fines médicos, es un delito. La última vez que se intentó este tipo de procedimiento fue en 1970 y con un mono, que murió parapléjico a los 9 días. Las críticas bien sustentadas llenan largas listas en contra del médico italiano.

A pesar de las abundantes críticas Canavero está muy convencido de su idea y según él logrará conseguir fondos económicos y apoyos institucionales para realizar la hazañosa operación que duraría 36 horas y necesitaría asistencia de 150 personas.

En la ciencia, y más aún en la que tiene que ver con la salud de las personas, la confianza en uno mismo no es suficiente para asegurar que un procedimiento sea exitoso. Lo bueno es que la ciencia en general trabaja con consensos y revisiones de muchas personas, por lo que se ve poco probable que el trasplante de cabeza ocurra pronto.

*Tomado de la letra de “Dale de comer al conejito” de El Personal.
*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/no-te-gusta-tu-cuerpo-cambialo-por-el-de-alguien-mas/

La batalla entre el jugo de naranja y la pasta dental

El interior de nuestra boca es un campo de batalla, donde uno de los pares más famosos y aguerridos son el jugo de naranja y la pasta dental.

A muchos nos ha ocurrido el infortunio de tomar jugo de naranja después de lavarnos los dientes y paladear, en vez del esperado dulzor de este líquido, un sabor desagradable y amargo que nos hace querer no volver a tomar jugo o no volver a lavarnos los dientes. Ese mismo jugo, si lo probamos un rato después de nuestra higiene bucal, tiene otra vez el sabor dulce que nos gusta. Lo que cambió no es el jugo, sino nuestra boca.

En la lengua tenemos unas estructuras llamadas papilas gustativas que están formadas por diferentes células. Estas células en su parte exterior, la membrana, tienen receptores para las moléculas de sabor; para cada sabor existen receptores especializados. Cuando algo entra a nuestra boca, las distintas moléculas se pegan en los receptores, quienes mandan una señal al cerebro de si lo ingerido es amargo, dulce, salado, ácido, etc. La pasta de dientes engaña a estos receptores.

Uno de los ingredientes de muchos productos de limpieza, incluida la pasta dental, es el lauril sulfato de sodio, el cual es un detergente que produce espuma. Las propiedades detergentes del lauril sulfato de sodio le permiten deshacer cúmulos de grasa, algo muy útil cuando estamos tratando de limpiar un sartén donde acabamos de guisar chicharrón. La cosa es que las membranas de toda célula están también hechas, como el chicharrón, de grasas o lípidos.

Al lavarnos los dientes el lauril sulfato de sodio modifica momentáneamente las membranas de las células de las papilas gustativas. Los receptores a lo dulce son más sensibles a este químico y se suprimen, mientras que los ácidos se transforman en amargos. La batalla entre la pasta de dientes y el jugo de naranja es producto de dos confusiones: la de las papilas gustativas y la nuestra, al limpiar nuestra boca como si fuera un sartén con chicharrón.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/la-batalla-entre-el-jugo-de-naranja-y-la-pasta-dental/

El caracol suicida

Repentinamente un caracol deja su refugio y se desplaza hacia una rama alta, en una posición perfectamente visible para cualquier pájaro con antojo de caracol.

El molusco en cuestión, además de buscar este lugar idóneo para ser comido, despliega espirales en sus antenas que lo hacen aún más visible y atractivo para sus depredadores. En cuestión de momentos un pájaro lo devora. El caracol, aparentemente, se ha suicidado.

Además del caracol existen muchas otras especies “suicidas”: grillos que se lanzan al agua para morir ahogados, hormigas que se agarran de una rama y esperan inmóviles la muerte. Estos comportamientos tienen su explicación en la evolución, pero no de las especies suicidas, sino de los parásitos que llevan dentro. Estos parásitos han evolucionado para controlar mentes.

En el caso del caracol suicida, un gusano llamado Leucochloridium paradoxum es el responsable. El caracol se infecta cuando come excremento de pájaro, donde viven las larvas del parásito. Una vez dentro del caracol, el gusano pasa a su siguiente etapa de vida, que es en forma de bastón; viaja a las antenas de su hospedero, lo que produce que se vean como espirales llamativas, y al mismo tiempo hace que el caracol trepe hacia su muerte. Una vez que el pájaro se come al caracol, el parásito completa su ciclo de vida, se reproduce dentro del ave, y sale felizmente en el excremento para iniciar de nuevo con su manipulación.

La estrategia evolutiva de controlar el comportamiento ha sido muy exitosa, y varios parásitos diferentes manipulan el comportamiento de sus hospederos para su propio beneficio. En ratones, por ejemplo, Toxoplasma gondii (el causante de la toxoplasmosis) les quita el miedo natural hacia los gatos, promoviendo que se acerquen a ellos. Es dentro del intestino de los gatos que Toxoplasma completa su ciclo de vida.

Actualmente este parásito infecta a un tercio de la población humana, ¿será posible que manipule de alguna forma el comportamiento de las personas? Algunos estudios han encontrado correlaciones entre el suicidio y la infección Toxoplasma. Si bien esto sugiere una relación que sería interesante de seguir investigando, no quiere decir que nuestro destino y voluntad estén controlados como el del caracol.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/el-caracol-suicida/

El aguacate fantasma

A las plantas, como a varios de nosotros, les urge vivir alejadas de sus padres.

Las semillas son la forma que tiene el reino vegetal de dispersarse y germinar lejos de sus progenitores y así colonizar otros lugares y no competir con sus parientes por agua o luz. Algunas semillas se transportan con el viento, otras con el agua, pero la forma más efectiva es a través de animales. Adivinen por dónde.

No es casualidad que los frutos sepan y huelan rico. Los olores y sabores de los frutos son el anzuelo que atrae a los animales a ingerir las semillas, las transporten en su sistema digestivo y luego las saquen en el lugar donde germinarán, con un poco de abono incluido.

Esto nos lleva a preguntarnos por el camino de entrada y salida de las semillas de uno de los frutos mexicanos más deliciosos, el aguacate. ¿Quién comería y por ende desecharía, gratamente, la semilla de esta especie? Definitivamente algo más grande que los seres humanos.

Hasta hace 13 mil años en el Pleistoceno, en América, existían mamíferos tan grandes como un camión y a los que se les llama megafauna. La megafauna evolucionó junto con los aguacates y otros frutos de semillas grandes, como el mamey. Esta coevolución entre la megafauna y los aguacates fue lo que permitió que estos últimos pudieran ser dispersados, de alguna manera, los aguacates dependían evolutivamente de esta megafauna. Al extinguirse los animales que los dispersaban, el destino de los aguacates parecía quedar sellado. Afortunadamente, los humanos descubrimos su sabor.

Gracias a nuestro gusto por el guacamole y otras delicias a base de aguacate, los humanos nos hemos encargado de continuar con la dispersión de esta especie evitando su extinción. El aguacate conserva en su semilla el recuerdo de su historia evolutiva, un rasgo que hoy en día nos habla de fantasmas del Pleistoceno y que lo hace a sí mismo una aparición de otros tiempos.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/el-aguacate-fantasma/

Un mundo sin antibióticos

Una neumonía, una raspada en la rodilla y una caries hoy no nos parecen riesgos mortales, aunque tal vez pronto lo sean.
   
Antes del descubrimiento de los antibióticos cualquier infección podía significar la muerte. A partir de 1939, cuando se descubrió la penicilina, el mundo de la medicina cambió por completo. Hoy en día las cirugías, la quimioterapia y el tratamiento de toda infección bacteriana dependen de los antibióticos.

Pocos años después de que comenzó a utilizarse la penicilina aparecieron bacterias resistentes a ésta. Se creó entonces un nuevo antibiótico para matarlas, y pocos años después la misma historia ocurrió. Y otra, y otra, y otra vez. Con cada nuevo antibiótico hemos recorrido el mismo camino evolutivo que irremediablemente los vuelve obsoletos; nos estamos quedando sin armas contra las bacterias. Si esto ocurre, estaremos en un panorama similar al de antes de 1939.

En cualquier población de bacterias, como en una de personas o de plantas o de cualquier especie, existe variación, no todas las bacterias son igualitas. De forma natural es muy probable que existan algunas con una característica que las haga sobrevivir a los antibióticos. Cuando se introducen antibióticos, éstos matarán a todas las bacterias que no son resistentes, dejando la cancha libre para las que sí lo son, que se reproducirán y así crecerá la proporción de bacterias resistentes.

Esto es exactamente lo que ha ocurrido con todos los antibióticos hasta el día de hoy. El uso indiscriminado de estos medicamentos en humanos y otros animales ha hecho que éste sea uno de los mayores problemas de salud pública actuales, pues uno de los detalles importantes es que no somos los humanos quienes tenemos la resistencia a los antibióticos, sino las bacterias, lo cual quiere decir que cualquier persona, haya o no consumido antibióticos en su vida, puede infectarse por bacterias resistentes a antibióticos.

La historia de la resistencia a los antibióticos no tiene hasta ahora un final feliz. Tan sólo en Estados Unidos, las muertes por infecciones de bacterias resistentes a antibióticos superan al de muertes por SIDA. Mientras la humanidad encuentra una solución diferente para controlar infecciones, más vale consumir antibióticos cuando sea necesario y bajo supervisión médica, para al menos no contribuir más a este desarme evolutivo.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/un-mundo-sin-antibioticos/

La intriga de la mollera

“No le toques la cabecita al bebé porque le lastimas la mollera” es una prevención clásica en las familias y a la vez un rasgo evolutivamente engañoso.

Los bebés nacen con un huequito aguado en la tapa del cráneo que con el tiempo se vuelve rígido y que comúnmente llamamos mollera. Nuestros cráneos están formados por varios huesos; el punto de contacto entre huesos se llama sutura, y al nacer, las suturas craneales todavía no están fusionadas. De ahí que podamos sentir aguadito en la cabeza de los niñox.

Gracias a que no están fusionadas, durante el parto es mucho más fácil el paso del bebé a través del conducto vaginal, ya que algunos de estos huesos se traslapan y la cabeza se vuelve más angosta. Muchas madres (las más ñoñas) al saber esto seguramente exclaman: “¡Gracias evolución por tan gran diseño!”. Sin embargo, aunque el agradecimiento es válido, no lo es por lo que parece.

A primera vista podría pensarse que la mollera es una adaptación evolutiva. Esto es una característica cuyo origen está asociado a un proceso en donde los individuos que tuvieron ese rasgo en particular procrearon más hijos que los que no lo tuvieron, perpetuando esa característica generación tras generación.

Y aquí es donde se pone complicada la historia de la mollera. Hay muchos otros animales que la tienen, y lo sorprendente es que muchos nacen de huevo. En ellos, evidentemente, la mollera no sirve de nada. Esto nos indica que la mollera es un rasgo que existe desde hace muchísimos años, mucho antes de que incluso existiera el parto mismo, por lo que no fue una adaptación a éste.

Lo que probablemente sucedió es que la especie humana es tan sólo una heredera más de esta característica que se viene arrastrando desde hace cientos de millones de años y que nunca tuvo una utilidad. Simplemente es un subproducto de la manera en que se construyen los cráneos.

El que ahora nos convenga tenerla y efectivamente le haga la vida más fácil a las madres durante el parto es un ejemplo de cómo la evolución, por regla general, es mucho más oportunista que diseñadora. A la próxima que se le agradezca a la evolución, es más correcto decir: “¡Gracias evolución por ser tan aprovechada!”.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/la-intriga-de-la-mollera/

Calentamiento global en tu caldo de pollo

Nuestra atmósfera es similar a un caldo de pollo en cuanto a que atrapa calor y sus diferentes componentes lo liberan.
   
Una cucharada de caldo de pollo entra a tu boca, vas saboreando el arroz, una zanahoria, todo está perfecto. Pero entonces muerdes una papa y tienes que vergonzosamente abrir la boca y soplar con la mano mientras los demás te miran con pena. Te estás quemando y en varios sentidos.

Las verduras y cualquier otra cosa tienen capacidades distintas de absorber y liberar el calor del medio en el que están. En un caldo de pollo, los diferentes ingredientes hacen esto en diferentes medidas. Las papas cuando se cuecen absorben calor que liberan más lento que las demás verduras y por eso se tardan más enfriar que, por ejemplo, las zanahorias.

Nuestra atmósfera es similar a un caldo de pollo en cuanto a que atrapa calor y sus diferentes componentes lo liberan a distintas velocidades. Para esta propiedad de los gases atmosféricos se utiliza el término “potencial de calentamiento global”, y mide para cada gas cuánto calor atrapa en la atmósfera.

Gracias a que hay gases que guardan el calor del sol es posible la vida en la Tierra, pues crean un ambiente similar al de un invernadero pero de tamaño planetario, por eso se les llama gases invernadero. El problema con ellos es que últimamente los seres humanos nos hemos encargado de producirlos en cantidades que comienzan a calentar riesgosamente al planeta.

Muchas cosas que hacemos producen gases invernadero y eso se ve reflejado en su aumento. El dióxido de carbono es el gas invernadero más común y en los últimos 150 años ha aumentado en 30% su concentración en la atmósfera. Se produce principalmente con la generación de electricidad, el transporte, y la industria. Con cada molécula más de dióxido de carbono como con cada papa en el caldo de pollo viene asociado un potencial de calentamiento global.

Con nuestras actividades que generan gases invernadero podríamos decir que le estamos echando más papas al caldo atmosférico. Si meterse una cucharada con una papa a la boca nos puede remitir a las llamas del infierno, ahora imagínate cómo sería vivir dentro de una.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/calentamiento-global-en-tu-caldo-de-pollo/

La deliciosa tapita del muffin

“¿Me das un cachito de tu muffin?”, te pregunta inocentemente tu compañero de trabajo, que sin esperar respuesta se lleva la mitad de la “tapita” del pan.
   
¿No podría llevarse otra parte? ¿Por qué siempre es la tapita tu parte favorita? Bueno, es que la tapita resulta ser también la parte favorita de tu ahora odiado colega, y la de toda la humanidad.

En el proceso de horneado, cuando se combinan el azúcar o carbohidratos con las proteínas en presencia de calor, ocurre una reacción química llamada “efecto Maillard”, que hace que la superficie de los panes se dore. La reacción de Maillard no sólo ocurre en los panes, sino en casi cualquier alimento que contenga carbohidratos y proteínas y se exponga a mucho calor con un poco de humedad.

“Sellar” las carnes, así sean una pechuga de pollo, un medallón de filete o un trozo de atún, no tiene como propósito el evitar que se le salgan los jugos, ni se ponen doradas porque se estén quemando. Esta reacción, que ocurre especialmente en el horneado, rostizado y freído de los alimentos, además de cambiar el color de la comida por las nuevas moléculas que produce, genera sabores, texturas y olores particulares.

Es por esto que un mismo producto, por ejemplo un filete de pescado, huele diferente si es hervido a si es frito. Es también por esto que para darle un toque de sabor a un filete rostizado se le añade en la superficie un glacé dulce; mientras más azúcar o proteínas existan, la reacción de Maillard será más fuerte. El café tostado, las palomitas de maíz, la cerveza, el arroz y claro, los muffins, deben su sabor a esta reacción.

En los panes dulces, que de por sí ya tienen mucha azúcar y en ocasiones contienen frutas, la reacción de Maillard produce nuevas moléculas que suben a la superficie cuando la masa comienza a esponjar. Si, además, se les añade como es costumbre una capa de huevo o leche en la costra, el resultado es que tu compañero de trabajo y tú peleen por la tapita del pan.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/la-deliciosa-tapita-del-muffin/

No fui yo, quienes te intensearon fueron los congéneres

“Yo tequila no, porque me pone…” Todos tenemos este tipo de auto-censura hacia ciertas bebidas alcohólicas que, según nosotros, nos inducen estados de ánimo particulares: que si con cerveza soy más divertido, con martinis me pongo insoportable, con tequila no dejo de cantar rancheras.

Durante el día siguiente también existe este patrón en la cruda: a pesar de que podemos ingerir la misma cantidad de alcohol, no es lo mismo si viene de cuatro vodka tonics que de una botella de vino. La razón de esto está parcialmente en los congéneres.

Los congéneres son moléculas que se encuentran en las bebidas alcohólicas y les dan sus olores, colores y sabores particulares. Vienen de las plantas que se usan para producir el alcohol, también pueden ser subproductos de la fermentación, hay veces que se les añaden para generar un sabor particular, y otras veces pueden venir incluso de las barricas donde se añejan los productos. Los famosos taninos que le dan esa sensación agarrosa al vino son congéneres. La regla general es que, entre más congéneres tiene una bebida, más obscuro es su color y peor es la cruda.

Los congéneres son además en parte responsables de esos estados de ánimo particulares para cada tipo de alcohol. Se sabe por ejemplo que los congéneres que salen de las barricas de encino donde se añeja el whisky inhiben la acción de la proteína encargada de metabolizar el alcohol en la sangre (la alcohol-deshidrogenasa), lo que significa que un whisky de 20 años se quedará en tu cuerpo más tiempo que uno de cinco. Esto, evidentemente, tendrá consecuencias en tu actuar durante la borrachera.

Además de estas moléculas, la psique tiene mucho que ver con nuestro comportamiento en sociedad en presencia del alcohol. Se sabe que si nos predisponemos a estar en un mood particular, es más fácil entrar en él. Por ejemplo, si asociamos el vino con “una vida bohemia”, o la champagne con ambientes festivos, entonces cuando tomemos estas bebidas entraremos en esos estados de ánimo con mayor facilidad. Incluso se ha comprobado que una persona que no está consumiendo alcohol, pero está en una reunión donde todos los demás sí, comenzará a mostrar características de borracho incluso en sus capacidades de reacción (tiempo de re evaluar al conductor designado).

Entonces, ¿qué hacer para evitar estados de ánimo indeseables y crudas peores aún? Lo que es totalmente seguro es que entre más alcohol consume uno, más borracho se pone y peor es la cruda. Ya cada quién sabrá a qué o quién responsabilizar del llanto o la alegría.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/mente/no-fui-yo-quienes-te-intensearon-fueron-los-congeneres/

Hormonas de aquí pa´llá y de vuelta

Las hormonas afectan nuestro comportamiento, pero… ¿cómo? Es común encontrarnos con investigaciones en las que los titulares dicen algo así como: “hombres con más testosterona son más infieles” o “las mujeres producen más oxitocina y por eso son buenas madres”. Esto puede que tenga algo de cierto, pero obvia un punto muy importante: la relación de nuestro comportamiento y las hormonas no es unidireccional. Va de allá p’acá y de vuelta.

Como ya sabemos y seguramente hemos experimentado, las hormonas afectan nuestro comportamiento, pero lo que pocas veces se dice es que la producción de hormonas está a su vez influida por nuestro comportamiento y el de los demás, así como otros factores ambientales.

Por ejemplo, se ha visto que situaciones de competencia estimulan la producción de testosterona en seres humanos. También se han hecho experimentos en ratas donde las que se someten a retos comienzan a producir más de esta hormona. Incluso la postura corporal que adoptemos tiene un efecto en la producción de ésta y otras hormonas. Esto cambia la perspectiva y nos da otro foco sobre las afirmaciones de que las personas con más testosterona son más competitivas o exitosas… tal vez lo que suceda es que han sido expuestas a más situaciones de este tipo, y también puede que sea una combinación de esto y de la biología personal.

¿Y eso qué tiene que ver conmigo? Toda nuestra vida hemos estado expuestos a contextos donde los roles de género están presentes en mayor o menor grado. La evidencia de estudios como los mencionados arriba nos hace pensar que tal vez estas situaciones tengan algo que ver con las hormonas que liberamos y nuestro comportamiento, que casualmente encaja con esos roles de género. Es tiempo de reflexionar sobre si experiencias como pasar más tiempo con bebés, competir por un trabajo, ver una película de acción o una chick flick pueden tener influencias que no imaginamos.

La moraleja de este asunto es que la confección de nuestra personalidad es algo muy complejo que no se puede reducir a un solo factor. Hay que sacudirnos de determinismos biológicos, responsabilizarnos de ser buenos o malos padres, parejas, etc. Somos entes muy flexibles, influenciables, y no solamente por las hormonas.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/mente/hormonas-de-aqui-palla-y-de-vuelta/

El transporte público de los microorganismos

El mundo pertenece a las bacterias: tan solo en el cuerpo humano hay 10 células bacterianas por cada célula humana.

Tal vez como un afán de seguir minimizando la apabullante presencia de estos seres vivos unicelulares, le hemos puesto “microbioma” a la diversidad de organismos presentes en determinado ambiente.

El microbioma es una cosa interesantísima, no sólo porque puede servir para encontrar nuevas especies, riesgos asociados a éstas, curas para enfermedades, etc; el microbioma también nos puede contar historias y chismes, pues los seres humanos somos un tipo de ambiente para los bichos, y éstos no mienten.

Por ejemplo, se ha visto que las personas que viven en una misma casa tienen microbiomas más similares que familiares que no viven en esa casa. Analizando el microbioma de alguien se puede predecir si tiene perros, gatos o niños pequeños viviendo con ella. Cada vez que tocamos algo, dejamos una embarrada de nuestro microbioma en esa superficie. Esto en el futuro podría servir para sustituir a las huellas digitales en investigaciones forenses.

Con tantas personas dejando rastros de sus bichos por todos lados, el transporte público debe ser uno de los lugares más interesantes para estudiar el microbioma. Esto hicieron en Nueva York, donde cada año se transportan 1.7 mil millones de personas.

Entre muchas cosas, los resultados indican cada estación puede definirse por su microbioma particular, y que esto refleja la diversidad de humanos que pasan por ahí. Existen estaciones que tienen más presencia de Lactococcus lactis, la bacteria asociada al queso mozzarela; otras estaciones presentan Leuconostoc citreum, que se usa para fermentar el kimchi coreano; la estación South Ferry, que durante el huracán Sandy estuvo completamente inundada, al día de hoy permanece cerrada y tiene un microbioma que se parece más al de un ambiente marino que al de cualquier otro lugar del metro.

La diversidad de bacterias del metro es un retrato de las personas que pasan diario por él: sus costumbres, lo que comen, dónde trabajan, cerca de quién viven. ¿O será que mas bien somos nosotros el retrato de los bichos que nos usan de transporte? Como dice Christopher Mason, uno de los autores del estudio, “eres una parte minoritaria en la democracia del cuerpo”.

*Publicado originalmente en:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/el-transporte-publico-de-los-microorganismos/

Una Australopithecus en tacones

La culpa del cansancio de los pies por el uso de tacones y tenis, ¡en realidad no la tienen ellos! Todo es responsabilidad de la evolución.

Nos comienza a doler el arco del pie y apresuradamente culpamos a los tacones que trajimos todo el día, a los tenis que nos prometieron amortiguar el paso y no lo cumplieron, o incluso a nuestros flats por estar demasiado flats.

Cierta culpa tienen todos estos diversos tipos de calzado, pero la mayor parte de la responsabilidad se la lleva la evolución.

Hace más o menos 5 millones de años comenzó en nuestros antepasados un cambio que llevaría a una de las principales características de nuestra especie: el bipedalismo. Pasamos de andar en cuatro patas, como lo hacen los monos, a andar solamente en dos.

El cambio trajo muchas ventajas, entre ellas la liberación de nuestras manos, que entre otras cosas permitió que nos hiciéramos especialistas en utilizarlas ya sea para fabricar herramientas u otras ociosidades. Ciertamente esto fue una gran fortuna para la especie humana, pero pocas veces se cuenta que con esta liberación de nuestras extremidades anteriores, vino la esclavitud de nuestros pies.

La evolución está muy lejos de ser una gran diseñadora. De hecho, se parece más bien a cualquiera de nosotros tratando de arreglar desesperados una fuga del baño con lo primero que encontremos y como mejor se nos de a entender.

Existen grandes adaptaciones en las especies, pero también existen grandes diseños fallidos. Los pies pasaron de ser extremidades versátiles (basta con mirar lo que hacen los monos con ellas), a tener la única función de caminar y absorber el shock de hacerlo a través del arco. Como nosotros con la fuga en el baño, esta compostura evolutiva se hizo con lo que había disponible, en este caso muchísimos más huesos de los necesarios para una estructura cuya mayor virtud es la rigidez.

Gracias a que 26 pequeños huesitos se las arreglan para dar soporte a todo nuestro cuerpo, es muy fácil que se muevan, pierdan la firmeza y nos provoquen toda una serie de malestares en los pies: tendonitis, caída de arco, ruptura de tobillo y un largo etcétera.

Lucy, la Australpithecus que vivió hace 3 millones de años, famosa por ser uno de los fósiles clave para el estudio de la evolución humana, pudo no haber usado stiletos, pero también sufrió de dolor en los pies.

*Publicado originalmente en el sitio de la revista Moi:
http://www.marthadebayle.com/sitio/revista/moi/australopithecus-tacones/

2.4.14

Me sacaron el apéndice, pero lo que es peor es que he vivido engañada sobre su evolución.

El domingo pasado comenzó a dolerme la panza y culpé a unas empanaditas de cajeta que me había comido. Desde los 11 años sufro de colitis, así que pensé que se trataba de un episodio más de esto. Durante toda la noche tuve dolor, y por la madrugada decidí que era tiempo de ir al hospital a que me inyectaran ranitidina en las venas. En el hospital me dijeron que tenía apendicitis, y ya no me dejaron salir sino hasta el otro día, con tres nuevas cicatrices de una laparoscopía y sin apéndice. 

"Sólo sirve para infectarse" me dijo el doctor cuando le pregunté que para qué servía el apéndice. Yo tenía la idea de que el apéndice es una estructura vestigial en los seres humanos. Esto quiere decir, un algo que heredamos de un ancestro al cual sí le servía, pero que a nosotros ya no, nomás que no nos hemos podido deshacer de él. Otras estructuras vestigiales famosas son los huesitos de lo que fueron patas en las serpientes (herencia de su pasado como lagartijas) y las muelas del juicio. 

Asquerosas patitas vestigiales en serpientes, llamadas espolones. 

La idea de que el apéndice es una estructura vestigial viene de Darwin, quien hipotetizó sobre este órgano que no parece tener una función clara, más que, como dijo mi doctor, infectarse. Según Darwin, nuestros ancestros que se alimentaban principalmente de hojas con alto contenido en celulosa, requerían de bacterias que les ayudaran a digerir tanta fibra. Estas bacterias se alojan en el cecum, que es una parte del intestino que en humanos es muy pequeña, pero que en otras especies con dietas altas en celulosa, es grande. El apéndice sería, de acuerdo con Darwin, un pliegue del cecum que se formó cuando éste comenzó a encogerse. Este encogimiento estaría correlacionado con un cambio de dieta con menor contenido en hojas y mayor contenido en frutas. Sería, como ya he dicho sobre las muelas del juicio, un daño colateral de la evolución. Esta hipótesis fue tomada como la buena, yo creo porque la dijo Darwin, que la verdad en general sí tenía la boca llena de razón.


Pero resulta que los humanos no somos los únicos en tener apéndice. Según un estudio del año pasado sobre la evolución de este órgano, hay al menos 50 mamíferos que poseen una colita que se sale del intestino, es decir, un apéndice. Además, se sabe que el apéndice está formado por un tipo especial de tejido linfático que promueve el crecimiento de bacterias benéficas para el intestino, y que podría jugar un papel en la respuesta inmune. Esta hipótesis llama al apéndice una "casa de seguridad" para estas bacterias, a donde irían a refugiarse cuando hay una infección de bacterias dañinas, para salir de nuevo cuando las aguas están más calmadas, y poblar de nuevo al intestino. 

Diferentes tipos de apéndice en mamíferos, que son las colitas señaladas después de una línea. Figura tomada de Smith et al (2013).

Los investigadores involucrados en el estudio se preguntaron, ¿de verdad será un órgano vestigial asociado a la dieta y digestión? ¿O un órgano útil (adaptativo) asociado a la respuesta inmune? Para responder a esta pregunta, utilizaron la filogenia de 361 mamíferos, incluyendo los que tienen apéndice, e hicieron análisis para determinar cuántas veces ha surgido esta estructura en la historia evolutiva de los mamíferos. Cuando una estructura o estructuras con función similar aparecen de manera independiente en varios linajes que experimentan una misma presión ambiental, se sugiere que estas estructuras son adaptaciones, ya que es como si se hubiera encontrado la misma solución ante el mismo problema varias veces sin ser copiada.  

Los resultados muestran que el apéndice ha surgido independientemente de 32 a 38 veces. Trataron de correlacionar su aparición con cambios en la dieta de estos grupos, pero no hay un patrón claro, y de hecho, en la mayoría de las especies, no existe tal correlación. Tampoco existe correlación entre el encogimiento del cecum y la aparición del apéndice, de hecho es lo contrario: la presencia del apéndice está correlacionada con el tamaño del cecum y del colon. Esto refuta la hipótesis de Darwin, lo cual seguramente les sacó lagrimitas de felicidad a los autores, pues probar que Darwin (¡Darwin!) estaba no en lo correcto, es el deseo más profundo y secreto de todo biólogo (menos de mi). Sin embargo, Darwin no tenía idea de que otros mamíferos, aparte de los humanos y simios, tenían apéndice, por lo que su hipótesis está construida únicamente para estas especies. En este grupo sí existe correlación entre la reducción del cecum y la aparición del apéndice, y también con el cambio de dieta, resultado que los autores optaron por no resaltar. Está bien, Darwin ya es famoso por algunas otras cosillas. 

En conclusión, el apéndice parece tener una función adaptativa relacionada con el sistema inmune, probablemente como escondite durante tiempos de guerra para bacterias benéficas. Esto tiene sentido, pues la posición anatómica del apéndice lo deja fuera del camino de la digestión, que es precisamente lo que provoca que se infecte con facilidad, pues se acumula cochinada (comida, materia fecal) que ya no sale de ahí. Si esto es verdad, entonces Darwin, a quien amamos mucho en este blog, efectivamente estaba equivocado, ya que la función del apéndice en mamíferos, incluidos los homínidos, sería la que acabo de mencionar, y no nomás un pellejito que surgió como consecuencia del cambio de dieta y reducción del cecum. A pesar de que la correlación en este grupo exista, a la luz de los datos es muy probable que el apéndice, al menos en algún ancestro de los homínidos, cumplía con la función inmunológica. Sin embargo, la evolución del apéndice todavía no es muy clara. En lo que se resuelve el misterio, yo optaría por no mencionarlo como ejemplo clásico de órgano vestigial, y contar esta otra historia en la que Darwin, cosa rara, se (medio) equivoca. 

Referencia
Smith, Parker, Kotzé y Laurin, 2013, Multiple independent appearances of the cecal appendix in mammalian evolution and a investigation of related ecological and anatomical factors. Comptes Rendus Paleov 12: 339-354

P.D. Buscando imágenes en internet, me encuentro que probar que el apéndice no es una estructura vestigial es un clásico favorito de los creacionistas para decir que la evolución es caca de toro. Qué bonito que con métodos científicos evolutivos nos estemos formando otra idea de la evolución del apéndice, donde efectivamente no es vestigial, pero tampoco es producto de ningún diseñador inteligente. Esta imagen la saqué de una de esas páginas creacionistas, y la verdad ilustra muy bien la diversidad de apéndices en la naturaleza. 



12.2.14

A los enamorados que los encierren

Le dedico este post a mi amigo Memo, activista del amor. 

Mi querida madrastra, cuando nos da consejos sobre el amor, repite que a los enamorados deberían encerrarlos durante dos años, y después dejarlos tomar decisiones por si mismos. Fracasos amorosos aparte, creo que he tomado muchas malas decisiones al estar enamorada. Acciones que luego no entiendo en qué estaba pensando, y que definitivamente no haría en mis cinco sentidos. Llantos y dramas espontáneos, pasar de la felicidad a la tristeza al ver un mensaje que sólo dice "ok".



Tratar de reducir el enamoramiento a una serie de reacciones químicas me parece muy en contra de mis principios, es decir del romance. Además no creo en que casi ningún proceso, ni en humanos ni en otros seres, sea únicamente la suma de sus elementos. Sin embargo, de que ocurren reacciones químicas en nuestros cerebros que determinan hasta cierto punto nuestro comportamiento, y por lo tanto nuestra toma de decisiones lelas cuando estamos enamorados, pues es cierto. Aprovechando la coyuntura de que se acerca el 14 de febrero, y por lo tanto todos TODOS, a pesar de ser grinchs como yo de estas ridículas fechas, vamos a estar rodeados de corazones y parejitas con globos, y muy probablemente varios coches llenos de post its, me gustaría ofrecer una disculpa por estas ridículas personas. No los culpen por su mal gusto, el amor provoca locura. En particular, son dos neurotransmisores (moléculas que pasan información de una neurona a otra) los que hacen que se nos bote la canica.



Dopamina
Nos hace sentir motivación, placer, adicción, atención y lujuria. La dopamina incrementa sus niveles en ciertas regiones del cerebro asociadas a la adicción a drogas como la cocaína, que casualmente también se incrementan al ver una imagen de nuestro objeto del deseo. La dopamina en realidad es una señal de incentivo de predicción de recompensas. Por ejemplo, cuando un adicto ve su droga, comienza el flujo de dopamina en su cerebro pues predice que obtendrá esa droga. Si no la obtiene, viene un bajón de dopamina que se siente muuuuy mal. En pocas palabras, la dopamina es responsable de los estímulos de recompensa, hace que nos sintamos bien si obtenemos lo que deseamos o se nos antoja, y mal si no lo obtenemos. Este hecho puede ser benéfico, al promover la formación de buenos hábitos, pero también muy malo pues podría llegar a fomentar el desarrollo de adicciones. Piensen que en vez de la visión de droga en el adicto es la visión de su enamorado, y los efectos pueden ser desastrosos.

Serotonina
La serotonina tiene muy diversas funciones en el cuerpo, entre ellas la regulación de los cambios de humor, el apetito, y el sueño. Está asociada a emociones que ayudan a superar adversidades, a no tirar la toalla en situaciones difíciles, a no espantarse ante la vida. El LSD emula en el cerebro la acción de la serotonina, y es lo que causa la conmoción y asombro propios de ese estadazo.La falta de este neurotransmisor pone a la gente muy mal: ataques de pánico, ansiedad, depresión y transtorno obsesivo compulsivo son algunas de las condiciones que genera. Amor es la otra. Los niveles de serotonina en personas enamoradas son aproximadamente 40% menores que personas que no lo están, niveles parecidos a las condiciones que mencioné, en particular al transtorno obsesivo compulsivo.

En conjunto, el coctel que produce el enamoramiento nos hace sentir infatuados, deprimidos, obsesionados, ansiosos, adictos. Las personas que sufren de esto están bajo vigilancia médica y en tratamiento, lo que me hace pensar en cuánta razón puede tener mi madrastra.



***Es importante saber que estos neurotransmisores, en particular la serotonina, tienen funciones muy complejas y que todavía no comprendemos del todo. Tienen varios receptores no sólo en el cerebro e intervienen en varios procesos no mentales, como el funcionamiento de los intestinos o la constricción de vasos sanguíneos. Las emociones, sentimientos y transtornos mentales tampoco son como un switch que dependa del flujo de ciertas moléculas; son condiciones súper complejas en las que intervienen muchísimos factores y la interacción entre éstos.***

Para saber más sobre la dopamina: http://www.slate.com/articles/health_and_science/science/2013/07/what_is_dopamine_love_lust_sex_addiction_gambling_motivation_reward.html

Y sobre la serotonina: http://www.nytimes.com/2011/05/03/science/03angier.html?pagewanted=all&_r=0

Por cierto, hoy es el cumpleaños 205 de Darwin!!! Darwin es amor, como muestra la figura:

9.2.14

El diálogo necesario para el litoral.

En 2013 volví a ganar el primer lugar en el Premio Nacional de Divulgación y Periodismo Científico en categoría estudiantes de posgrado que da el CONACyT. El artículo con el gané es sobre conservación de litorales, y la idea se la debo a mi amigo Guillermo Castillo, quien me habló apasionadamente del tema pues había visto una conferencia magistral de Exequiel Ezcurra en el Congreso Mexicano de Ecología. Ahí les va:

El diálogo necesario para el litoral
En el borde entre el agua dulce y la salada, el mar y la tierra, prosperan los mangles. Estos árboles de raíces externas y ramificaciones laberínticas son la especie predominante y de la que toma su nombre el manglar, ecosistema que se desarrolla alrededor de esteros y lagunas costeras, sobre la línea del litoral. Representan un lugar de transición entre lo terrestre y lo marino, y en sus enmarañadas tripas guardan uno de los ecosistemas más diversos que existen. Pareciera como si su característica fronteriza marcara su destino, y lo dulce y lo salado se combinaran en un conflicto agridulce que enfrenta el manglar mexicano.

México es un país privilegiado con más de 10 mil kilómetros de litoral, por lo que se ubica entre las cinco naciones con mayor extensión de mangle en el mundo. Sin embargo, como tantas otras cosas en nuestro país, el medio ambiente no se salva del contraste. Desde hace más de 20 años se pierde anualmente el 2% de la superficie de este ecosistema. A pesar de que se cuentan con programas nacionales y estatales para el cuidado ambiental, éstos no parecen ser suficientes. Más allá de que otras especies se vean afectadas, el deterioro ambiental nos impacta directamente. Esto no es trivial: el sostén de nuestra existencia se encuentra en el ambiente.
Detrás de cualquier actividad humana están presentes los beneficios que nos brindan los ecosistemas, desde comida, agua y materias primas hasta procesos que regulan el clima, las corrientes marinas y de viento, la regulación de enfermedades, e incluso la recreación o el simple disfrute y contemplación de la naturaleza. La vida humana depende completamente de estos servicios ecosistémicos y, por lo tanto, nuestro bienestar pende de los hilos que se tejen dentro de ecosistemas como los manglares.

La intrincada maraña de ramas, troncos y raíces del mangle ofrece una enorme variedad de servicios ecosistémicos. Decenas de especies de peces, crustáceos y moluscos se sirven de sus recovecos para depositar huevos, donde después se refugiarán y alimentarán sus crías; muchas de estas especies son de interés comercial para la pesca y muchas otras son esenciales para mantener el balance ecológico de nuestros mares. Además, el manglar actúa como barrera natural contra inundaciones, huracanes y erosiones de la playa. Dentro de los manglares se genera una gran cantidad de nutrientes que alimentan a los arrecifes de coral, pastos marinos, e incluso al propio mar. Por si esto fuera poco, la belleza de sus paisajes atrae al turismo, industria creciente en nuestro país. Sin embargo, es esta misma industria una de las mayores amenazas para el manglar.
En los últimos 30 años se ha perdido más del 20% de la superficie mundial de manglares. En México, las principales causas de esta pérdida son las actividades agrícolas, ganaderas, acuícolas y turísticas. Muchos de los sitios más populares se encuentran precisamente a la orilla del mar, donde se distribuye el manglar, o en zonas muy cercanas a éste. La construcción de complejos hoteleros ha arrasado vorazmente con la extensión de estos bosques salobres, lo cual representa un peligro inminente, ya sea por los desechos asociados a la presencia humana, o por la destrucción misma de los mangles para construir sobre los terrenos. Siendo el turismo una de las principales actividades económicas del país, vale la pena preguntarse: ¿el desarrollo económico tiene que estar necesariamente asociado al deterioro ambiental?

Entre los servicios ecosistémicos económicamente más rentables del manglar se encuentran los que ofrece a la industria pesquera. Gracias a que sirven como guarderías para muchas especies de interés comercial y abastecen de nutrientes los sitios aledaños, la pesca depende en gran medida de la salud de los manglares. Los investigadores Octavio Aburto Oropeza, del Centro para la Biodiversidad y Conservación Marina, y Exequiel Ezcurra, director del Instituto para México y los Estados Unidos, ambos de la Universidad de California, han demostrado que la cantidad de desembarques pesqueros, es decir, de cuánta pesca existe en un lugar, está correlacionada con la abundancia del manglar. A su vez, esto está positivamente relacionado con las ganancias de cada pesquería.  Para probar la hipótesis de que la cantidad de bosque de mangle tiene una relación directa con la captura de peces, Octavio, Exequiel y sus colaboradores analizaron datos de pesquerías y manglares del Golfo de California.

Los investigadores recabaron información existente sobre los desembarques pesqueros de especies comercialmente importantes en 13 localidades de la costa del Golfo: mojarra, huachinango, langosta, róbalo, bagre, entre otras. Después obtuvieron el área de manglar de estas localidades y buscaron una relación entre ésta y los desembarques. De existir, esto indicaría que la cantidad de pesca en cierto lugar depende del manglar. Sus resultados muestran que, efectivamente, mientras más manglar existe, los desembarques de todas las especies aumentan. Encontraron también que esta relación está mejor explicada por el borde del manglar sobre la costa, y no por el área total de superficie. Esto quiere decir que la importancia del manglar radica en su extensión linear sobre el litoral, el cunero de las especies marinas.

El trabajo de Aburto y Ezcurra va más allá. Con base en los precios que se les paga a los pescadores locales, calcularon las ganancias económicas anuales de este ecosistema. La cifra que obtuvieron va de los 25 mil a los 50 mil dólares por hectárea, un número 200 veces mayor al que actualmente el gobierno mexicano ha establecido como precio por el manglar. Es importante señalar que estas ganancias están basadas exclusivamente en la pesca, ignorando los demás servicios ecosistémicos, por lo que la subestimación económica y ecológica del manglar por parte de las autoridades es aún mayor, con lo que se arriesga la existencia y bienestar de las especies que dependen de él, incluidos los seres humanos.

Esta subestimación ya ha sido puesta en práctica. La industria mal gestionada del turismo es de los más grandes peligros, no solamente para el manglar, sino para todo el litoral mexicano. Las playas y arrecifes están constantemente amenazados por monstruosos planes de desarrollo que proyectan complejos de miles de habitaciones. Algunos de estos proyectos se han vuelto realidad, y las consecuencias han sido desastrosas: la destrucción que causó en Cancún el huracán Wilma, en 2006, comparada con los daños menores del huracán Dean, en Chetumal en 2007, se deben principalmente a que en Cancún el manglar ha desaparecido casi por completo, dejando desprotegida a la playa de la retícula que amortigua el paso del huracán. Una solución viable a estos problemas es encontrar el equilibrio entre el cuidado ambiental y el desarrollo económico.
El diálogo entre ciencia, sociedad civil y gobierno es la manera en que se pueden planear proyectos que beneficien tanto a la población como al medio ambiente, asegurando el futuro de ambos. Un ejemplo exitoso de este diálogo es el de Cabo Pulmo, en Baja California Sur. Esta área natural protegida (ANP) es la única con la pesca restringida al 100%, por decisión de sus pobladores. Después de 10 años con esta medida, en Cabo Pulmo ha ocurrido algo que puede clasificarse de extraordinario.

Por medio de observaciones y conteos submarinos del número y tamaño de peces habitando en Cabo Pulmo, Aburto, Ezcurra y sus colaboradores determinaron que de 1995, año en que el lugar fue declarado ANP, a 1999, la cantidad de materia viva o biomasa de este lugar se mantuvo sin diferencias, con aproximadamente 0.75 toneladas por hectárea. La cifra no es distinta de la de otras ANPs en el Golfo de California ni de zonas pesqueras. Pero de 1999, año en que se restringió el 100% de la pesca, a 2009, la biomasa incrementó 463%: el mayor y más rápido incremento registrado en cualquier reserva marina alrededor del mundo, alcanzando más de 4 toneladas por hectárea. Esta cifra es similar a la de áreas que no han estado sujetas a perturbaciones, por lo que se puede decir que Cabo Pulmo ha regresado a condiciones prístinas en tan sólo 10 años. Sus habitantes modificaron sus estilos de vida, pasando de ser principalmente pescadores, para actualmente dedicarse al ecoturismo.

Así como en el manglar se mezclan aguas dulces y saladas, para la conservación ambiental se debe mezclar la ciencia y la sociedad. El trabajo del equipo de Octavio y Exequiel muestra un punto muy importante que va más allá de sus resultados científicos: los procesos ecológicos tienen una conexión directa con los beneficios sociales, al mismo tiempo que la población, para bien o para mal, puede intervenir en esos procesos. El futuro del litoral mexicano, pero también el futuro de nuestro bienestar, depende de que nos demos cuenta de que lograr un equilibrio entre los intereses económicos y ambientales es posible, y sobre todo necesario.  

Referencias
Aburto-Oropeza, O., E. Ezcurra, G. Danemann, V. Valdez, J. Murray, y E. Sala. 2008. Mangroves in the Gulf of California increase fishery yields. Proceedings of the National Academy of Sciences of the USA 105(30): 10456–10459
CONABIO. 2009. Manglares de México: Extensión y distribución. 2ª ed. Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. México. 99 pp.
Aburto-Oropeza, O., B. Erisman, G.R. Galland, I. Mascareñas-Osorio, E. Sala, y E. Ezcurra. 2011. Large recovery of fish biomass in a no-take marine reserve. PLoS ONE 6(8): 1-7